LAS cÓMICAS DE LA TELEVISIÓN MEXICANA

Fecha de Publicación: 1/1/2002

 

SOMOS

ALEGRIA EN PANTALLA CHICA

POR ALVARO CUEVA

Durante medio siglo la televisión ha impulsado la carrera de innumerables cómicas mexicanas. Escudándose en singulares estilos o personajes forjados en diversos escenarios, sólo una minoría ha conseguido saborear de manera permanente la popularidad.

La historia de la televisión mexicana ha sido muy injusta con las mujeres, y con las cómicas, todavía más. Es como si la figura femenina no pudiera brillar más allá de las telenovelas. Es machismo puro, es negarle al sexo femenino la posibilidad de externar su sentido del humor.
Por lo mismo, las cómicas no han sido vistas con buenos ojos por la crítica especializada.
En México se ve bien que una mujer llore, que llore bastante. Se ve bien que esté seria, leyendo noticias. Se le perdona que conduzca programas para otras mujeres o para niños, pero no que suba a un escenario para hacer reír a los demás. Eso es malo, vulgar, indecente.
Las buenas conciencias dicen que quién sabe qué pudiera estar buscando una muchacha que se sabe divertir, una señora que utiliza su cuerpo para provocar la hilaridad, una dama que cuenta chistes y más si es bonita y si esos chistes son colorados.
Orilladas por la necesidad, muchas cómicas mexicanas han tenido que combinar sus verdadera vocación con el melodrama, con el teatro, el cabaret o el cine. Son muy pocas las que han conseguido sobrevivir con una sola línea en este medio tan machista y tan hipócrita.
(SUBCABEZA) LOS INICIOS
Como usted sabe, la televisión llegó oficialmente a México en 1950, una década después de desarrollarse a gran escala en los Estados Unidos e Inglaterra, los países pioneros de esta industria a nivel comercial.
En julio de 1950, XHTV canal 4 de la familia O’Farrill inició transmisiones. Le siguieron, en marzo de 1951, XEW TV Canal 2 de Emilio Azcárraga Vidaurreta. En mayo de 1952, XHGC Canal 5, propiedad de Guillermo González Camarena, y en 1959 XEIPN Canal 11, del Instituto Politécnico Nacional, primera estación cultural y educativa de América Latina.
Esa primera década fue de gran desarrollo ya que, al tiempo que se establecían las pautas de la industria, se fundaron nuevas estaciones en el valle de México, Tijuana, Monterrey y Puebla. La programación se nutrió con primitivas emisiones noticiosas, de variedades, infantiles, deportivas, melodramáticas y de comedia.
En este último género destaca la primera serie cómica "Rayo veloz" (1951-1954), sátira de muchas películas de vaqueros, producida y dirigida por Abel Quezada en Canal 4. Los protagonistas eran Julio Taboada y Héctor Lechuga. Por supuesto que se hacía en vivo y que las imágenes eran en blanco y negro.
Tres años después apareció "Variedades de mediodía" (1954-1957), con Manuel "El Loco" Valdés y Leonorilda Ochoa. Esta actriz fue la primera cómica oficial de la televisión mexicana, quien inició así una prolífica carrera profesional.
Mencionamos lo de oficial porque decenas de mujeres desfilaron antes que ella por la televisión cómica nacional a través de teleteatros como los que hacía Ángel Garaza, pero siempre de manera discreta, sin permitir, como Leonorilda, que se les etiquetara del todo con el género de la risa.
Entre ellas estuvieron Anita Blanch, Silvia Derbez, Magda Donato, Charito Granados, Aurora Molina, Anabel Gutiérrez, Lucy Gallardo y Amparito Arozamena.
Ninguna de ellas tuvo su propio programa y probablemente, si no hubieran intercalado sus inquietudes cómicas con el teatro, el cine o las telenovelas, hubieran desaparecido del firmamento artístico nacional.
Otra cómica que pudo sobresalir en esos tiempos fue Kippy Casados, sólo que el destino la fue orillando a los terrenos de la conducción y de los programas de concursos.
Pero nadie como Leonorilda Ochoa, quien participó en "Cómicos y canciones" (1956-1967), "Chucherías" (1962), "Do-Re-Mi de costa a costa" (1969-1972), "Estudio Raleigh" y en "Los Beverly de Peralvillo" (1969-1971), donde interpretó a la abnegada "Pecas", esposa de "El Borras" (Guillermo Rivas).
En 1972 obtuvo su propio programa: "La media Ochoa", en el cual fue acompañada por "Pestañón" y "Pestañita".
(SUBCABEZA) MUNDO YE-YE
Los años sesenta resultaron más permisivos para las cómicas mexicanas, sólo que una vez más fueron los hombres los que se quedaron al frente de las producciones.
Lo más importante para las cómicas de hace cuarenta años era que con la llegada de la cultura juvenil a nivel internacional, una nueva camada de rostros y cuerpos tenía acceso a la televisión en México.
Así fue como el público se acostumbró a ver a Silvia Pinal, a Carmelita González, a Lilia Michel, Carmen Valencia, Queta Lavat, Alejandra Meyer y Carmen Salinas.
También a la transición de la telenovela a la comedia, como la que vivieron Angelines Fernández y María Antonieta de las Nieves. La primera fue una gran villana melodramática. La segunda, dama joven de telenovelas como "La leona". Ambas acabaron haciendo equipo con Roberto Gómez Bolaños "Chespirito".
Pero el caso más impresionante de los años sesenta no es el de ellas sino el de otra mujer que pasó de otros escenarios al de la comedia: María Victoria.
María Victoria comenzó su carrera en la pantalla chica como cantante del programa musical "Club Ron Potrero" (1951-1954). Luego se transformó en actriz de cine y televisión, y se consagró como cómica con "La criada bien criada" (1969-1980).
En la serie contó con el apoyo de dos patiños metiches y graciosos: Joaquín García "Borolas" y Alfonso Zayas, y evolucionó hasta regalarnos "Casa de huéspedes" y "Las chambas de paquita".
Fue tan grande el impacto de María Victoria en "La criada bien criada" que la señora ha sido la imagen oficial de varias marcas comerciales de México y Estados Unidos, y ya se habla de grabar una nueva versión de este programa en los próximos meses.
(SUBCABEZA) COMICAS DE LOS SETENTA
Con la llegada de Emilio Azcárraga Milmo a lo que en diciembre de 1972 se conoció como Televisa, el panorama de la cómicas se estancó todavía más.
A mujeres como Olga Breeskin y Talina Fernández se les permitió meter un poco de humor en sus programas, pero nada más.
Las únicas representantes del sexo "débil" en la gran televisión comercial de los años setenta eran Silvia Pinal y María Victoria. La primera pasó de "Silvia y Enrique" a "La revista increíble de Silvia Pinal". La segunda, continuó con "La criada bien criada".
Figuras otrora famosas por sus cualidades cómicas como Evita Muñoz "Chachita" acabaron haciendo telenovelas. Acuérdese de "Mundo de juguete".
Fueron años de una represión terrible que mucho tuvo que ver con los sexenios de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo, famosos por su escandalosa censura y cuando la censura existe, lo primero que se lleva por delante es el sentido del humor.
Por algo carrera de cómicas como Alma Muriel, Blanca Sánchez, Jacqueline Andere y Julissa tuvieron que desviarse para el lado de las telenovelas.
Aún así, florecieron fenómenos como el de Luz María Aguilar, Janet Arceo y Begoña Palacios en "Hogar dulce hogar", como el de Lupita Lara, Judy Ponte y Maribel Fernández en "La Pelangocha" o como Lucila Mariscal con su personaje de doña Lencha.
Lo curioso es que ninguna de ellas estaba exenta de la figura masculina (Doña Lencha era heredera directa de un personaje travesti de Eduardo Manzano) y que estas dos producciones, más que setenteras, se aproximaron más a lo que vino después.
(SUBCABEZA) EL FRENO OCHENTERO
Hubo dos vertientes para las cómicas de los años ochenta, los de la primera etapa, entre el sexenio de José López Portillo y Miguel de la Madrid, y la última, entre el período de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari.
El primero sirvió de comparsa para devaluaciones y nacionalizaciones y se caracterizó por el retorno de la figura juvenil, más adolescente que nunca.
Viridiana Alatriste, Rosita Pelayo, Alma Delfina, Ariadne Pellicer y Lupita Sandoval, entre otras, abrieron sus carreras y hasta quedaron marcadas por su participación en "Cachún Cachú Ra-Ra" de Luis de Llano.
Y mientras ellas interpretaban a unas chicas de secundaria, Lucero, Ginny Hoffman, Anahí y Pituka y Petaka hacían toda clase de parodias infantiles en "Chiquilladas", un derivado del programa de variedades "Alegrías de mediodía".
Hubo intentos por lanzar a Socorro Bonilla y a Aída Pierce en grande con "La matraca", pero el proyecto no funcionó y ninguna de las dos pudo desprenderse del recuerdo de "Alegrías de mediodía".
La cosa cambió después del temblor y un nuevo estilo invadió a las cómicas de la televisión mexicana, más "light", descafeinado, tibio y, por supuesto, censurado tanto por el gobierno como por los supervisores internos de Televisa.
Así fue como después de tantos logros se pasó a un "Nosotros los Gómez" con Evita Muñoz "Chachita" y Claudia Ivette, a un "Tres generaciones" con Virma González, Rita Macedo y Manola Saavedra y a un "Papá Soltero" con Edith Márquez.
Mientras que Sofía Álvarez pasó de la comedia a las telenovelas, Anabel Ferreira hizo exactamente lo contrario y después de "Senda de gloria" se coronó como cómica con "Anabel", emisión que sirvió de lanzamiento para Eugenio Derbez y Carlos Ignacio.
"Anabel" (1988-1994) fue el único gran programa cómico conducido, actuado y animado por una mujer en los años ochenta, inspirado en "El show de Carol Burnet", pero con cambios sustanciales a favor de la moralidad y los valores familiares.
(SUBCABEZA) AL INFINITO Y MÁS ALLÁ
Como los ochenta prácticamente acabaron con las cómicas, en los años noventa hubo necesidad de recurrir a gente probada en otros medios como el cine, como María Elena Velasco (La india María), para darle sabor a la programación.
Y es que las pocas cómicas del mercado como Isabel Martínez "La tarabilla", Carmen Salinas y Lupita Sandoval se fueron a hacer telenovelas, y las que no como Luvila Mariscal, fracasaron estrepitosamente con proyectos como "Las locuras de mamá".
Así como México necesitaba de una transición política, la comedia televisiva necesitó de una drástica renovación que encontró en una nueva generación de mujeres a las cómicas del futuro.
Así fue como, de un concurso cabaretero, surgió Liliana Arriga "La Chupitos". María Elena Saldaña "La güereja" egresó de los programas de Paco Stanley, pero saltó a la fama con "La güereja y algo más" y "Güereja de mi vida".
De todas ellas, la más versátil es Mara Escalante, con un auténtico cóctel de personajes. Lo increíble es que ella surgió del teatro clásico y que no le han dado su propio programa.
A su lado, destacan las carreras de Amaranta Ruiz ("Puro loco"), Consuelo Duval ("La hora pico"), Sheyla ("Cero en conducta") y otras cómicas, más incursiones de estrellas telenoveleras como Chantal Andere ("Diseñador ambos sexos") y Luz María Zetina ("Diseñador ambos sexos") o resurgimientos como el de Aída Pierce ("Los comediantes y chin chin el que no se ría").
El problema sigue siendo el mismo, las cómicas no la tienen fácil en la pantalla chica, a más de cincuenta años de distancia tienen que seguir luchando contra el machismo, la hipocresía, las buenas conciencias y la censura.
La historia de la televisión mexicana ha sido muy injusta con las mujeres, y con las cómicas, todavía más.
(SUBCABEZA) CÓMICAS PARA RECORDAR
(SUBCABEZA) Leonorilda Ochoa
Guiada por una gran vocación actoral, esta mujer nacida en la ciudad de México en 1940 dio sus primeros pasos en el ambiente artístico a los 14 años de edad al participar en varias ocasiones en el programa "Los aficionados" de la XEW. Profesionalmente se inició como corista del Quinteto de los Hermanos Salinas.
Fue pionera de la televisión al participar en emisiones como "Variedades del mediodía", "Do-Re-Mi de costa a costa", "Estudio Raleigh", "Cómicos y canciones", "Chucherías", "La media Ochoa" y "Los Beverly de Peralvillo".
En el teatro protagonizó "Lolita está embarazada, se busca al causante" (1980), y "La corrupción S.A." (1981), donde sostuvo "mano a mano" cómico con Jesús Martínez "Palillo".
También participó en "El petróleo de aquellos Díaz Serrano" (1983), con Guillermo Rivas, y en 1995 realizó una gira por la República con Amparito Arozamena, Alfonso "Pompín" Iglesias y Alejandro Suárez con la obra "Una pulga en la oreja".
En el cine su participación ha sido poco afortunada en los filmes: "La alegría de vivir" (1965), y "Despedida de soltera" (1965), ambas de Julián Soler; "Amor a ritmo de go gó" (1966), de Miguel M. Delgado; "Los años verdes" (1966), de Jaime Salvador; "Muñecas peligrosas" ("Operación contraespionaje", 1967), de Rafael Baledón; "Capulina Speedy González" ("El Rápido", 1968), de Alfredo Zacarías, y la trilogía: "Los Beverly de Peralvillo", "La cigüeña sí es un bicho" y "¡Qué familia tan cotorra!", (1971), de Fernando Cortés.
Su más reciente participación fue en "No hay quinto malo (1990), de Jesús Fragoso.
(SUBCABEZA) María Victoria
La jalisciense nacida en 1933 inició su carrera a los nueve años de edad como "partiquina" y la consolidó una década después como intérprete de boleros. En sus inicios recorrió el país durante cuatro años con la caravana artística de Paco Miller, donde conoció al que sería su primer esposo: Jorge Molmer.
En 1950 empezó a trabajar en el teatro Margo donde, además de cantar, hizo "sketches" al lado de José "El Ojón" Jasso, Chelo "La Rue" y Pepe Guízar. En ese mismo foro causó furor por sus vestidos entallados que resaltaban sus amplias caderas.
Su estilo interpretativo suave y sensual se plasmó en su primer éxito musical "Soy feliz", de Juan Bruno Tarraza. Como cantante ha grabado más de 50 discos, obteniendo un centenar de premios.
En su faceta de actriz se consagró como la respondona pero bondadosa criada Paquita Pérez en "Los paquetes de Paquita" (1954), de Ismael Rodríguez, donde interpretó el antecedente del que sería su personaje más significativo: Inocencia.
Asimismo actuó en la obra "La criada malcriada", inspirada en "La doncella es peligrosa", de Serge Vever. Fue el éxito de esta puesta lo que hizo que Víctor Fox la llevara a la televisión con el título de "La criada bien criada" (1969-1980).
A su vez, para aprovechar la popularidad lograda por la serie, protagonizó las cintas "La criada bien criada" (1970), y "La criada maravilla" (1978), ambas de Fernando Cortés. Al concluir ésta encabezó sin éxito otras como "La casa de huéspedes" (1980) y "Las chambas de Paquita" (1984). En abril de 1998 regresó al teatro con "Las muchachas del club", de Iván Menchell.
Acerca de Inocencia, el crítico Tomás Espinosa advirtió que este personaje decente y virginal, siempre escoltado por sus dos escuderos, era inexistente. "[...] la imagen de María Victoria como fámula no sé a qué realidad de país imaginario, exótico o extraterrestre pertenezca; las sirvientas no hablan, no visten, no se peinan como ella, más bien parece mesera de café de chinos, o con mucha imaginación, criada parisina de (la revista) "Ja-Ja" ".
(SUBCABEZA) La Chilindrina
María Antonieta de las Nieves Gómez Rodríguez comenzó su cartera en doblajes y programas del antiguo canal 13, como "Pampa Pipiltzin", "El club de Shori" y "Los supergenios de la mesa redonda".
En 1970 Roberto Gómez Bolaños "Chespirito" creó el personaje de La Chilindrina, una miope, pecosa, chimuela y lacrimógena niña que le hacía la vida más difícil al ingenuo "Chavo del Ocho" (1970-1995). Con este personaje, hecho a la medida, alcanzó tal popularidad que continuó con él fuera de la pantalla chica.
Asociada con Walter Fuentes Gasca, encabezó el itinerante "Circo de la Chilindrina". Antes de su definitiva trayectoria televisiva apareció en las cintas "El amor de María Isabel" (1968), de Federico Curiel, y "Sor Batalla" (1989), de Jesús Fragoso.
Como La Chilindrina actuó en los filmes "El chanfle (1978), de Enrique Segoviano; "El chanfle 2" (1981), "Charrito" (1983), y "Don Ratón y Don Ratero" (1983), de Roberto Gómez Bolaños. Además, en plan estelar hizo "La Chilindrina en apuros", (1994), dirigida por Juan Antonio de la Riva.
(SUBCABEZA) Anabel Ferreira
Comediante popular a principio de los años noventa, parecía en sus inicios encaminarse por un rumbo alejado de la farándula. Estudió Administración de Empresas, Historia del Arte, Turismo e Idiomas, pero la atrajo la televisión.
Se inició como conductora del programa infantil "Operación contacto", al lado de Rogelio Moreno, para más tarde hacerse cargo de la sección "La hora juvenil" de "Siempre en domingo", maratónico programa de Raúl Velasco.
Como actriz participó en la telenovela "Principessa", al lado de Irán Eory, y en el melodrama histórico "Senda de gloria" (1987). Su verdadera vocación la encontró, sin embargo, en el programa de comedia "Anabel", donde debutaron dos nuevos valores de la comicidad: Eugenio Derbez y Mario Bezares.
Entre sus personajes más populares están: Coralia ˆque protagonizó el videohome "Una boda y siete funerales" (1996)ˆ, Yadira, La lagartija karateka y la enfermera Chayo.
En septiembre de 2000 interpretó a Kena en la obra "Todos quieren conmigo". Después de un receso obligado por motivos de salud, se reincorporó a la televisión con el programa "Esta noche Anabel", de Televisión Azteca.
(SUBCABEZA) Lucila Mariscal
Fue secretaria, empleada de mostrador, cajera, encargada de restaurante, bracera, niñera de hijos de un estadounidense negro y hasta protosuicida??, al intentar quitarse la vida, sumida en una grave depresión nerviosa.
Pero todo ello no impidió que destacara después como comediante en el programa televisivo "Noche a noche", al lado de Mauricio Garcés. De éste surgió, precisamente y aunque ella lo niegue, su más famoso personaje Doña Lencha, una mujer celosa, chillona y trenzuda, inspirado en Doña Paz, interpretado por Eduardo Manzano con el dueto de imitadores Los Polivoces.
En cine ha participado en películas y "videohomes" como "Las aventuras de Lencha" (1994).
Regresó a la televisión con Camila, de la teleserie "Las locuras de mamá" (1996), acompañada por grandes comediantes como Adalberto Martínez "Resortes", Sergio Ramos "El Comanche" y Alejandra Meyer.
(SUBCABEZA) Aída Pierce
Versátil y dotada de gran simpatía ha incursionado en la actuación, el canto, el teatro y la comedia con buena aceptación. Devota desde adolescente de la cantante Rocío Dúrcal, su primera vocación fue la musical, misma que patentizó en 1983 al participar en el Festival OTI Nacional con la canción "Sonríe, sintonízate de mi alegría", que fue finalista. Pero no continuó por este rumbo, sino por el actoral.
Incursionó en el teatro serio con "Las amargas lágrimas de Petra von Kant", y en 1985 en la comedia musical con "Mame", producida por Silvia Pinal.
Pero, sin lugar a dudas, su mayor talento es la comedia, como lo mostró su afortunada personificación de Doña Tecla, en el programa de televisión "Alegrías del mediodía" (1981), y en la serie "La matraca" (1981).
También participó en "El hospital de la risa", "La carabina de Ambrosio" y "Salón de belleza". En el cine apareció en "Se equivocó la cigüeña" (1992), de María Elena Velasco. Entre sus más recientes trabajos está la comedia gay "¡Amigas, no, amantes!" (1998), que escribió, dirigió y actuó.
(SUBCABEZA) María Elena Saldaña
Actriz de corta estatura, convirtió en fortaleza y base de su éxito esta "debilidad" al personificar a la Güereja, niña precoz y pícara que hace delirar a su "papiringo" (Benito Castro).
Esto la llevó a tener su propio programa: "La Güereja y algo más" (1998-1999), donde personificó a la pequeña Sor Zita, a la diminuta diva Mimí Piquín y a la sorpresiva Güereja, al lado de comediantes de larga trayectoria como Jorge Arvizu "El Tata", Benito Castro y César Bono. Sin embargo, diferencias con su productor Xavier López "Chabelo", el programa salió del aire.
Fuera de la pantalla casera, se incorporó al teatro con la obra "La Güereja y todo un show" (2000).
(SUBCABEZA) Amaranta Ruiz
Hija del actor José Carlos Ruiz ˆcélebre intérprete de Benito Juárez en las telenovelas históricas "La tormenta" (1967), y "El carruaje" (1972)ˆ, la espigada actriz debutó en la telenovela "El peñón del Amaranto", para convertirse después en la cómica principal del programa "Puro loco" (1995-a la fecha), ideado por Juan Carlos Méndez, para Televisión Azteca.
Debido al éxito de la serie se presentó a principios de 1996 en un hotel capitalino, y después en el popular teatro Blanquita.
(SUBCABEZA) Consuelo Duval
Actriz de gran talento y belleza, por lo pronto se conforma con hacer reír, en espera de una oportunidad para hacer llorar. Ya ha mostrado su talento en la obra "Rosa de dos aromas", de Emilio Carballido, donde compartió el escenario con Cynthia Klitbo.
Su inexplicable deseo de sufrir puede tener origen en su participación en las telenovelas "El privilegio de amar", "Serafín" y "Locura de amor". Dentro de la comicidad televisiva ha sido la gritona y mandona Señora Peluches en el programa "Derbez en cuando" (1998-2000), al lado del ocurrente Eugenio Derbez, además de participar en "sketches" con Adal Ramones en "Otro rollo" y coprotagonizar el programa "La hora pico", actualmente al aire.

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