EL REGRESO DE LA CENSURA

Fecha de Publicación: 3/4/2007

 

OJO POR OJO

POR ÁLVARO CUEVA

EL REGRESO DE LA CENSURA

Acabo de leer el “Acuerdo mediante el cual se emiten los criterios generales de clasificación de películas, telenovelas, series filmadas y teleteatros grabados” que se publicó en el Diario Oficial de la Federación y me quiero morir.
Yo, que siempre pensé que vivíamos en el siglo XXI, estaba muy equivocado.
Vivimos en 1974, con un gobierno que si bien no es del PRI, también parte del supuesto de que usted y yo necesitamos que se nos diga qué es lo bueno y qué es lo malo, en una sociedad de borregos, y con una televisión totalmente controlada desde la Secretaría de Gobernación.
Y no, no es una apreciación personal. Este “Acuerdo” dice, literalmente: “La televisión constituye una actividad de interés público y corresponde al Estado protegerla y vigilarla para el debido cumplimiento de su función social de contribuir al fortalecimiento de la integración nacional y al mejoramiento de las formas de convivencia humana”.
¡“Protegerla” y “vigilarla”! ¿Qué es eso de contribuir al fortalecimiento de la integración nacional? ¿Que ya no se pueden hacer telenovelas de denuncia o con gente que se queje de ser pobre?
¿A qué se refiere este “Acuerdo” cuando habla de mejoramiento de las formas de convivencia?
¿A que se deben o a que no se deben mostrar, por ejemplo, hombres que conviven en pareja con otros hombres? ¿Eso mejora o no mejora? ¿Por qué necesariamente tiene que ser algo que mejore?
Por si usted no estaba enterado, desde hoy los contenidos de los productos dramatizados de nuestra televisión son clasificación A, B, B15, C y D.
A, para toda la familia. B, para mayores de 12 años. B15, para mayores de 15 años. C, para adultos, y D, para adultos (en brama).
¿Por qué? Porque, según el “Acuerdo”, “Los medios de comunicación, en particular la televisión, deben ser espacios responsables de información, entretenimiento, cultura y convivencia, que juegan un papel determinante en la sociedad y coadyuvan al proceso formativo de la infancia evitando influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud”.
¿Cuáles son los criterios de esta nueva clasificación? Violencia, sexo, lenguaje y adicciones. ¡Puros criterios morales!
Sólo los adultos van a poder ver escenas de violencia, prohibido que un niño conozca un cuerpo desnudo (si no es con fines científicos), a partir de la adolescencia se comienzan a permitir “palabras soeces” (pero sólo “de manera poco frecuente”) y todo aquel personaje que salga fumando o tomando alcohol tiene que recibir un castigo.
¿Y cómo va a estar ahora la programación? Hasta antes de las 20:00 horas todo va a tener que ser clasificación A. De 20:00 a 21:00, B. De 21:00 a 22:00, B15. De 22:00 a 00:00, C. Y de 00:00 a 5:00 horas, D.
Se la voy a poner clara, a partir de hoy, “Muévete”, que no entra en este “Acuerdo”, puede seguir sacando a Latin Lover moviendo las nalgas a la hora del desayuno pero “Lo que callamos las mujeres” no puede contar la historia de una adolescente a la que violan en su casa.
A partir de mañana, una vedette de cuarta puede ir a insultar a sus amantes en “La oreja”, pero Televisa va a tener que mover “Yo amo a Juan Querendón” después de la medianoche porque en algunas escenas Silvia Pasquel se le insinúa a Eduardo Santamarina en una bañera.
Está bien que prácticamente en todas las revistas matutinas de la televisión mexicana se lea el tarot y se promuevan la brujería y el espiritismo, pero no que dos personas quieran sentir placer teniendo sexo o que en una serie importada un chica salga tomándose una copa por el puro gusto de beber.
Ante esto va a ser imposible que se vuelvan a hacer una “Mirada de mujer”, un “Corazón salvaje” o un “Nada personal”, o que se sigan transmitiendo “Naranja mecánica”, “Esposas desesperadas” y “Los Simpson” si no lo aprueban las personas “autorizadas” por Gobernación.
No me cabrían en este espacio ni el desglose de los artículos de este “Acuerdo” ni los ejemplos para compartir con usted lo mucho que este tema me preocupa, pero se me hacer algo terrible.
¿Por qué? Porque independientemente de que usted comparta o no la postura de un gobierno que nos tiene que dar permiso para ver lo que queramos, este “Acuerdo” es un excelente pretexto para ejercer la censura y limitar la visión del pueblo de México.

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