¿Existe manera de justificar esas imágenes tan penosas que nos han llegado por diferentes medios de comunicación de San Lázaro clausurado y del senado inactivo?
Alguien le debería decir al Senado de la República que se cometió un error muy grande al rechazar la ampliación de presupuesto que pidió el Instituto Federal Electoral para poder cumplir con sus nuevas obligaciones.
Lo que acaba de pasar con las elecciones internas del Partido de la Revolución Democrática sí es como para que todos los mexicanos nos pongamos a temblar.
Si con todo este escándalo de Juan Camilo Mouriño usted pensaba que el tema de la legislación de medios de iba a quedar pendiente, no señor, no señora, al contrario, se va recrudecer en las próximas semanas.
Dalia Pérez y los “Chiles Xalapeños”, Nicolás Sarkozy y Carla Bruni, Fabián Lavalle y el alcoholímetro, Britney Spears y sus aventuras. ¿Qué está pasando?
Lo que estalló el viernes en la capital del país no fue una bomba, fue una mentira, la mentira de que el Distrito Federal es el oasis de la nación, la ciudad de la esperanza, el rincón bonito de Marcelo Ebrard.
Ni en mis más perversas pesadillas me hubiera imaginado que a estas alturas de 2008 el gran protagonista de los medios de comunicación iba a ser Andrés Manuel López Obrador...
¿Y cuál fue la nota que le dio la vuelta a los cinco continentes en la última semana? Una foto que supuestamente demostraba que había vida en el planeta Marte.
De veras que cuando un medio de comunicación quiere manipular a la opinión pública puede provocar toda clase de conflictos como acaba de suceder en el estado de Jalisco.
Qué pena que ya no vamos a poder ver ni escuchar los “bonitos” “spots” de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Marcelo Ebrard en los medios de comunicación.
Si usted pensaba que con la aprobación de la reforma electoral iban a terminar los conflictos entre los medios electrónicos de comunicación y nuestras autoridades, permítame decirle que no, esta guerra apenas comienza.
México está viviendo un momento fascinante en cuanto a reformas estructurales y una de las que más posibilidades tienen de efectuarse es la de la ley de radio y televisión.
Cualquier pretexto es bueno para ponerse a discutir y el informe presidencial está que ni mandado a hacer para que los mexicanos nos volvamos a polarizar y...
Estoy convencido de que no es un reglamento de tránsito, es una estrategia de los gobiernos de ambas entidades para sacarle más dinero a los que se dejen.
En México decimos que a todo se acostumbra uno, menos a no comer. El problema es que hay cosas a las que ya no nos podemos seguir acostumbrando, como a la violencia.
Más allá de la agenda que nos está marcando Televisa yo quisiera regresar al caso Amado Ramírez porque estoy convencido de que en él se ocultan varias cosas sobre las que no se ha profundizado.
Ayer fue el Día del Taco y yo todavía estoy oscilando entre la admiración, el horror y, por supuesto, las nauseas de haber visto tanta grasa escurriendo a través de la pantalla del televisor.
De entre todos los fenómenos sociales que se están dando en México yo destacaría uno que me llama mucho la atención: la epidemia de amargura colectiva que nos ataca desde hace algunos meses.
Uno de los temas que más expectativas está generando entre las personas a las que les interesan los medios de comunicación es la posibilidad de que México cuente con una tercera cadena de televisión nacional.
De todo lo que va a pasar hoy, lo que más llama la atención es el empate entre el final de la telenovela “La fea más bella”, la entrega del Óscar (con varios mexicanos nominados) y la primera noche de competencia de “Disco de oro”.
No hagas cosas buenas que parezcan malas. Dos de las más grandes noticias en materia de medios que se dieron en la última semana tienen que ver con esto y con Televisa.
Son temas históricos, noticias que marcan un antes y un después, situaciones que van a mover millones de dólares y cuyas implicaciones políticas son impresionantemente reveladoras.
El poder de la prensa rosa en México es más grande de lo que muchas personas creen y para muestra está lo que acaba de suceder con la modelo y actriz venezolana Ana La Salvia.
Ahora que ya estamos en un año nuevo, en un sexenio nuevo y en un momento histórico donde todo parece ser nuevo, ¿cuáles son las tendencias en materia de televisión?
De acuerdo a las noticias que usted y yo hemos leído, visto y escuchado en las últimas semanas en los medios de comunicación, atrás de todos los horrores del mundo siempre está el PRD.
A mí me tiene muy sin cuidado si Andrés Manuel López Obrador canta el Himno Nacional en el Zócalo de la Ciudad de México o si a Felipe Calderón le ponen una banda de colores en el pecho como a la ganadora del concurso Nuestra Belleza.
La noticia de que México va a tener una tercera televisora sigue haciendo tanto ruido en la opinión pública como el famoso acuerdo de convergencia de medios.
No sé si a usted le está pasando lo mismo que a mí pero después de haber visto la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tengo la sensación de que alguien le ha puesto un freno a la televisión.
Más emocionante que un partido de la Selección Nacional, más polémico que el desenlace de cualquier telenovela, más planeado que un pleito de “reality show”, así fue el último Informe de Gobierno de Vicente Fox.
Sé que no soy un televidente común y que, por lo mismo, experimento sensaciones amplificadas cada vez que enciendo al mismo tiempo los monitores con que trabajo, pero...
Es macabro, pero yo creo que por ahí va la cosa: todo lo que está pasando en nuestro país está diseñado para dejar absolutamente solas e indefensas a nuestras autoridades.
Estamos viviendo tiempos de angustia y gran parte de esta angustia no viene ni de Andrés Manuel López Obrador ni de Felipe Calderón. Viene de la televisión.
A Andrés Manuel López Obrador ya le está pasando lo mismo que a Vicente Fox: cada vez que abre la boca es para decir algo que invariablemente incomodará al círculo rojo.
Todos los mundiales de futbol son fantásticos pero éste de Alemania 2006 está resultando la cosa más maravillosa del planeta Tierra para nosotros los mexicanos.
Quién sabe si México le gane a Irán. Quién sabe si Felipe Calderón le gane a Andrés Manuel López Obrador. Lo que sí es preocupante es lo que está pasando con la televisión nacional.
A muchas personas les podrá parecer la cosa más insignificante del mundo, pero a mí, todos esos numeritos de Tiziano Ferro, La Volpe y el “tabasquisimo”, se me hacen algo serio.
Lo que estamos viviendo ya no son campañas electorales, son descaradas demostraciones de la ausencia de nivel tanto de nuestra clase política como de nosotros como sociedad.
Mexicanos exigiendo derechos en Estados Unidos, pueblos que se levantan en armas, marchas, bloqueos, asesinatos, la imposibilidad de circular por la capital del país, las calles de Monterrey adornadas con hombres armados.
A mí se me hacía raro que con toda esta asquerosa ola de moralidad que nos está llegando de Estados Unidos, varias de las películas nominadas al Óscar tocaran el tema de la diversidad sexual.
Definitivamente la gran nota de la semana es la del “Gober precioso” por todo lo que representa en términos de involución, abuso, descaro, misoginia, machismo y cosas peores.
Lo presentó Denisse Maerker en “Punto de partida” y salió ayer como noticia de ocho columnas en este periódico: la Agencia Federal de Investigación actuó un operativo ante los medios de comunicación.
Estamos viendo lo inimaginable en cuanto a publicidad política como los “spots” en donde Isabel Madrazo apoya a su esposo para que llegue a la Presidencia de la República.
Con la torpeza propia de los improvisados comenzó “Radio futuro”, el programa semanal de radio con cámaras de Felipe Calderón, el candidato del Partido Acción Nacional a la presidencia de la república.
Ah, qué divertidas están las campañas políticas y si no me cree, nomás échele un ojo a los “spots” de Roberto Madrazo que se están transmitiendo en la televisión y que parecen sacados de “El privilegio de mandar”.
Quiero agradecerle públicamente al Instituto Federal Electoral (IFE) por habernos regalados tantos y tantos días de sana diversión con su cuento de la tregua navideña.
El viernes, muy temprano por la mañana, me tocó ver uno de los espectáculos más vergonzosos que pude haber visto a través de la televisión nacional: el “reality show” de la Agencia Federal de Investigación (AFI).
Estoy asustadísimo por el proyecto de reformas a la ley de radio y televisión que aprobaron los diputados y por todo lo que, en general, está pasando en materia de medios de comunicación.
Yo no sé Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo, pero a mí sí me da mucha vergüenza lo que estas dos personalidades hicieron en el noticiario de radio de Joaquín López Dóriga en Radiofórmula.
Si yo fuera del PRI ahorita estaría pensando seriamente en suicidarme después del dizque debate que organizaron el jueves pasado y que para lo único que sirvió fue para acabar de hundirlos...
En medio de la avalancha de catástrofes políticas y naturales que hemos estados viviendo, nos hemos olvidado de un tema que debería ser prioridad nacional: los jóvenes.
El lunes pasado, gracias a una invitación de mi buen amigo José Antonio Fernández, director de la revista Telemundo, tuve oportunidad de convivir con el ingeniero Elías Rodríguez Perales...
No hay peor ciego que el que no quiere ver y Santiago Creel no quiere ver que Felipe Calderón lo está haciendo polvo en la pelea por obtener la candidatura a la presidencia de la república por parte del Partido Acción Nacional (PAN).
Uno de los temas que más se está discutiendo en los diferentes foros internacionales sobre comunicación y espectáculos es el fracaso del cine de Hollywood...
A mí me llama mucho la atención todo lo que Televisa ha despertado en algunos sectores a raíz de la transmisión del debate de los tres panistas que aspiran a convertirse en candidatos a la presidencia de la república para las elecciones del 2006.
Me temo que le voy a amargar el domingo. Acaba de suceder una cosa que me tiene aterrorizado y que misteriosamente no ha recibido casi nada de atención.
Un grupo de cinco políticos se encerró durante unos cuantos días en un jacal del estado de Aguascalientes con un locutor de radio para jugar, sin cámaras de televisión, al “Big brother”.
Hay muchos “spots” de políticos que quieren llegar a las elecciones presidenciales del 2006, pero ninguno como el que acaba de sacar Roberto Madrazo del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Sólo por esta vez, dos columnas. Ojo por ojo: ¿Qué pasa con la democracia cuando no se cree en ninguna de las opciones que aparecen en las boletas? El pozo de los deseos reprimidos edición dominical: El final que no fue final de "La madrastra".
El domingo pasado hubo elecciones en Nayarit y en el Estado de México y no sé usted, pero yo me la pasé escuchando y leyendo horror y medio alrededor de lo que sucedió antes, durante y después de los comicios.
Los únicos responsables del escándalo internacional de “Memín Pinguín” somos nosotros los mexicanos que no acabamos de darle su lugar a los diferentes elementos de nuestra cultura popular.
Sólo hay una cosa peor que los infomerciales: los anuncios de los políticos en la televisión nacional. Qué cosa tan más patética, deprimente y enfermiza.
Los mexicanos nos estamos perdiendo lo mejor de los mexicanos. ¿Por qué le digo esto? Por la peculiar situación de Argos, la casa productora de cine y televisión.
...Esto se lo escribo porque llegó a mis manos un libro maravilloso que me sensibilizó muchísimo y al que le debo agradecer que me contara quiénes son y cómo piensan algunas de las escritoras que he leído en los últimos años...
La televisión es una de las industrias más inteligentes y poderosas de México y si en las últimas semanas han pasado tantas cosas con Televisa, TV Azteca, MVS Canal 52, Conaculta Canal 22 y Once TV, entre muchos otros casos, debe ser por algo.
Dichosos Mariana Levy y Edgar Ponce que murieron siendo actores de televisión porque si usted y yo hubiéramos muerto como murieron ellos, ni nos hubieran mencionado en un corte a comercial.
A lo mejor a Mariana Levy no le tocó hacer tantos personajes protagónicos como a Adela Noriega o a Edith González, pero era una figura queridísima dentro del medio artístico y, como usted sabe, el viernes murió.
Usted y yo podemos estar a favor o en contra del desafuero de Andrés Manuel López Obrador, pero en lo que siempre vamos a coincidir es en que todos, absolutamente todos los mexicanos, estamos enojados.
Andrés Manuel López Obrador es uno de los fenómenos más fascinantes del México reciente, su presencia es fundamental en los medios, millones de personas lo aman, otros tantos lo odian. La gran pregunta es ¿por qué?
Lo único que nos faltaba a los mexicanos para sentirnos tarados era que apareciera una señora como Yeidckol Polevnski para decirnos, con la mayor frescura del universo, que todos éramos como ella, y que nadie, en ese preciso instante, le hubiera cerrado l
El jueves 24 de febrero sucedió algo verdaderamente insólito en la historia de la televisión mexicana: una televisora declaró públicamente que practica la autorregulación de contenidos y que sus trabajadores están certificados en materia de valores.
Usted no sabe las deprimidas que me doy leyendo las noticias, escuchando los noticiarios de la radio y mirando los servicios informativos de las televisión.
Aunque muchas personas piensen lo contrario, este gobierno sí está haciendo esfuerzos históricos en materia de comunicación tal y como lo demuestra la campaña de respeto a los homosexuales que tanto se ha discutido en los últimos días.
Lo que está pasando con Michael Jackson en Estados Unidos es más delicado de lo que parece porque podría ser el comienzo de una revolución legal exclusiva para la gente del espectáculo.
De veras que los mexicanos no sabemos dónde estamos parados y luego nos damos unos baños de pureza como si realmente viviéramos en una nación civilizada, coherente y decente.
Lo único que está consiguiendo Cuauhtémoc Cárdenas con su precandidatura a la presidencia de la república es fortalecer esa sensación que flota en el aire de que nada ha cambiado en México en los últimos años.
Si hubiera tenido a la mano el teléfono de los autores de la campaña “Memoria”, créame que les hubiera llamado personalmente para felicitarlos cuando se transmitió su primer “spot”.
De veras que todavía existe la candidez en el mundo. ¿A poco usted también cayó en el juego de las llamadas telefónicas, en los debates sobre la ética periodística y en las patadas de ahogado de Andrés Manuel López Obrador, Dolores Padierna y René Bejaran
Por fin, tras meses de especulaciones, el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador del PRD, fue a la residencia oficial de Los Pinos y se tomó la foto con el presidente de la república, Vicente Fox del PAN. ¿Y?
Hay tres puntos cuya discusión debe ser inmediata: la “nueva” Gloria Trevi, los privilegios legales de los que gozan las estrellas del espectáculo en este país y la lucha de poder en Televisa.
Lo menos que nos espera es una depresión colectiva marca diablo. ¿Por qué? Porque por ironías del destino la peor parte de la jornada electoral va a coincidir con el Mundial de Futbol Alemania 2006.
Desde antes de que comenzaran los juegos olímpicos de Atenas 2004, los medios de comunicación, principalmente la televisión, generaron las más acaloradas controversias.
Yo siempre pensé que este 2004 iba a ser recordado como el año de los escándalos, pero no, pasará a la historia como el año de la saturación y el egoísmo.
A lo mejor a usted también le da flojera hablar de Michelle Vieth. Pues que no lo dé flojera. Estamos hablando de un conflicto con serias lecturas políticas, económicas y sociales.
Luis Echeverría debe pagar por el ataque a la manifestación estudiantil del 10 de julio de 1971 y si la ley dice que no, entonces hay que cambiar la ley.
Marta Sahagún, Jorge Kahwagi, Serrano Limón, los operativos contra la delincuencia. Por primera vez en mucho tiempo tengo la sensación de que algo se está moviendo.
La marcha, la marcha, la marcha. Todo el mundo habla de la marcha de hoy en el Distrito Federal. Tienes que estar a favor, en contra, pero tienes que estar.
Nadie apuntó las placas del camión que me atropelló, pero cuando abrí los ojos ya no estaba en el año 2004. Era el verano del 2007 y yo me sentía peor que la protagonista de “Kill Bill”.
Televisa siempre ha tenido muchos enemigos. ¿Por qué? Porque es una empresa muy grande y muy poderosa y porque ese tamaño y ese poder no le cayeron del cielo.
Yo no sé por qué hay tanta gente a la que le da flojera hablar de telenovelas si la política de este país se ha vuelto más emocionante y más absurda que “María la del barrio”, “Rosa salvaje” y “El premio mayor”.
Hace poco más de un semana, el exguarura de Lucero, aquel hombre que se volvió famoso por apuntarle a la prensa del corazón con una pistola, fue liberado de todos sus cargos.
El viernes me metí al cine para ver “La pasión de Cristo”. Mi intención era que usted descansara de los videoescándalos de moda. Quería hablarle bien de este peculiar fenómeno de opinión pública.
Qué fácil es echarle la culpa a Los Pinos de la guerra de los videos cuando el problema no es la guerra de los videos sino que en ellos se ven y se escuchan unos actos de corrupción asquerosamente patéticos y vergonzosos.
Usted se enteró y lo vio. La noticia de la semana fue el video con “lo negro del Niño Verde” que transmitieron Carmen Aristegui y Javier Solórzano en MVS Canal 52.
Si hace diez años, en ese extraño 1994 del TLC, del zapatismo, Colosio y hasta del error de diciembre, alguien nos hubiera dicho la clase de México que íbamos a tener en el 2004, nos hubiéramos tirado al suelo de la risa (o de la desesperación).
Qué solos estamos los mexicanos. Las leyes que se están aprobando y las declaraciones que se están diciendo sirven para cualquier cosa menos para ayudarnos a usted y a mí.
Yo sí me enfurecí cuando me enteré de lo que ganaba el chofer del jefe de gobierno de la Ciudad de México porque aunque el señor sea muy eficiente, versátil y bueno hasta para el “pedicure”, la cifra es escandalosa.
En este país debemos estar verdaderamente desesperados y debemos tener una realidad francamente patética como para preocuparnos sobre si Marta Sahagún será o no nuestra próxima presidenta.
La noche del viernes 19 de diciembre sucedió algo que ya se puede calificar como uno de los pasajes más vergonzosos en la historia de la televisión mexicana.
Mañana se cumplen tres años de que Vicente Fox subió con una cruz a tomar el poder ejecutivo de nuestra nación. ¿Usted se imaginaba en aquel entonces que íbamos a vivir hoy como estamos viviendo?
Hay muchas mentiras alrededor de este sexenio. Una de las más difundidas es la de que ya no hay censura cuando en realidad vivimos uno de los períodos más reprimidos de nuestra historia.
A mí sí me molesta que todo este cuento de las jubilaciones sólo esté sirviendo para quemar al Seguro Social y no para denunciar lo que verdaderamente importa.
Los últimos días han sido muy importantes para los medios de comunicación: Arnold Schwarzenegger se convirtió en el gobernador de California y Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas casi se le hincaron a Bimbo en un juicio disfrazado de foro de discusión.
A mí me da pena este país. A Marta Sahagún le hacen un escándalo porque usa ropa de diseñador y a los vándalos que destrozaron todo lo que encontraron a su paso durante la marcha del 2 de octubre en el Distrito Federal, los dejaron quemar, tumbar, romper
Más nos tardamos usted y yo en reflexionar sobre el precio de ser una figura pública que el periodista Jorge Ramos en hacerle una pregunta bastante curiosa a Vicente Fox en Estados Unidos.
Más allá de Vicente Fox, de los problemas entre legisladores y de nuestro mismo México están pasando cosas que ni nos imaginamos, una de las más serias tiene que ver con la O.N.U. y el futuro de la humanidad.
¿Qué tienen en común Lucero y Martha Sahagún? ¿De qué manera se relaciona su modelo con Elba Esther Gordillo? ¿Existe algún vínculo entre ellas y el quiebre emocional de Nelson Vargas?
La noticia no es nueva: El Vaticano está luchando abiertamente contra las uniones homosexuales. ¿Y qué está haciendo la comunidad "gay" mexicana? Nada.
¿Usted se acuerda de un director de cine bastante feo y obeso que cuando ganó el Óscar dijo que se avergonzaba de ser estadounidense y que en lugar de recibir abucheos, despertó una impresionante ovación entre el público?
En este país trabajar es un problema para todas las personas, no importa su edad, su preparación académica, su experiencia, su condición, la región en la que vivan o su estado civil.
¿Qué irá a pasar en las elecciones del 2006? ¿Ganará el PAN? ¿Volverá el PRI? ¿Quiénes serán los candidatos? La verdad a mí todo eso se me hace un insulto.
Perdió el PAN. ¿Pues qué querían, que después de tres años de tenernos en la nada, el país entero se volcara enloquecido de gratitud a encumbrar a cada uno de sus candidatos?
Se salieron con la suya. El IFE le puso un ultimátum a nuestro señor presidente y éste no sólo retiró sus spots de promoción al voto sino que también decidió cancelar sus giras por los estados.
Yo no le veo nada de terrible a que el presidente esté haciendo sus anuncios de "México pregunta, Fox responde" ni a que don Vicente se esté poniendo a promover el voto entre los mexicanos.
Entre más leo textos como "La jefa" y "Marta", más me avergüenzo de que los medios de comunicación no estén recomendando novelas como "Sobrevivientes" de Verónica Ortiz.
Al lado de Marta Sahagún, hasta Gloria Trevi parece una cándida novata. Jamás una primera dama de nuestra nación se había convertido en la protagonista de los escándalos de moda. Jamás.
Según las encuestas, a los jóvenes ya no les interesa el nacionalismo. Ser mexicano, amar a México, respetarlo, promoverlo y hacer algo por él ya no es importante.
Estados Unidos ya dio por terminada su guerra contra Irak aunque a usted y a mí todavía no nos queda claro si a aquella invasión tan obvia se le puede llamar guerra ni si ese discurso del 1 de mayo fue el desenlace de algo.
Días importantes para la comunicación: "ratings", géneros, tiempos del IFE, el futuro de CNI, los anuncios de medicamentos, la ley. Pero hay un ruido que no se detiene: la publicidad oficial.
Qué problema el de la guerra, especialmente para los medios de comunicación porque al menos en México y contrariamente a lo que se ha estado manejando, esta guerra de Estados Unidos contra Irak es un fracaso.
Desde antes del 19 de marzo, yo ya estaba recibiendo llamadas de diferentes medios que me pedían mi opinión sobre la "monstruosa" cobertura que la televisión estaba haciendo de la guerra en
Irak.
El año pasado, todo el mundo hablaba de "Big brother". Ahora no y yo tengo la respuesta. Para "reality shows", nuestra realidad mexicana, y para complots, nuestros políticos.
No sé si a usted le pase lo mismo pero a mí me afecta leer los periódicos, ver la televisión y escuchar la radio. Hay demasiada suciedad en el ambiente.
Todavía falta ver lo que pase mañana, pero ahora que las cosas medio se han compuesto tras el conflicto TV Azteca-CNI conviene hablar de uno de sus puntos más olvidados: la credibilidad.
Poco a poco, el conflicto entre TV Azteca y CNI comienza a diluirse, a perder interés en la opinión pública, a convertirse en una más de las notas que se quedan sin seguimiento.
Ganó TV Azteca. Si lo que quería Ricardo Salinas Pliego era vengarse de Javier Moreno Valle, pues ya lo consiguió con el aseguramiento de la señal abierta de CNI en el Valle de México.
Insólito, inaudito, escandaloso. Lo que pasó el viernes 27 de diciembre en este país no tiene nombre. ¿Cómo fue que a TV Azteca se le ocurrió interferir la señal de CNI Canal 40?
Invasión de terrenos públicos, invasión de las calles, invasión de la cámara de diputados, invasión de las banquetas, invasión de las carreteras. Ésta es la tierra de la invasión perpetua. No hay respeto para nada ni para nadie.
A todas las personas que viven fuera de la ciudad de México: no se rían, nuestro jefe de gobierno piensa organizar un plebiscito para ver si somos felices o no.
¿Usted no siente como si este año ya se hubiera terminado? Apenas estamos a uno de diciembre y el clima es de una vaguedad que lejos de ser reconfortante, hace daño.
Somos vulnerables. Nos secuestran, nos asaltan, nos amenazan. Revise las noticias de los últimos días, las que realmente nos tocan, y casi todas van hacia donde mismo: somos vulnerables.
Yo también quiero una mujer para presidente, pero no una como Marta Sahagún. No, si las señoras se van a lanzar al ruedo, que se lancen con todo y sus prótesis.
Por lo visto, los "reality shows" van a durar mucho tiempo en este país. Por más que nos cobran, por más que los alargan, por más que nos juegan chueco, ahí estamos, fieles, ingenuos, esperanzados.
En muchos sentidos, yo comparto el punto de vista y hasta el coraje del senador Javier Corral sobre lo que ocurrió hace poco más de una semana en relación al famoso impuesto del 12.5 por ciento a los medios electrónicos de comunicación.
El jueves me tocó ver una de las escenas más penosas de mi vida: el pleito entre "La oreja" y "Ventaneando" por entrevistar a una señora de nombre Carmen Campuzano.
Vicente Fox no siempre la riega. Lo que pasa es que cuando le atina, casi nadie se atreve a reconocerlo. ¿Usted leyó la entrevista que le hicieron en el New York Times?
Todos contra todos: Televisa, TV Azteca, Argos, SKY, DirecTV, Imagen, Multivisión, Infored, Once TV, Radio 13, CNI Canal 40, Organización Radio Fórmula, Conaculta Canal 22, el de allá, el de acá. Todos. ¡Todos!
Sí, ya se resolvió lo de San Salvador Atenco. A todos nos quedó muy claro que lo que mal empezó, mal acabó, los campesinos se van a quedar con sus tierras y el gobierno, con más problemas.
Yo, como usted, vi el beso que Vicente Fox le dio al Papa. Lo vi por televisión, lo vi en todos los canales, y ya. Ni me sorprendió ni me conmovió, ni me dio coraje ni nada de nada.
De veras que México es un país con muchas ganas de creer. Todo lo que se ha dicho últimamente de Juan Diego es como para que millones de mexicanos piensen seriamente en la posibilidad de cambiar de religión.
Vamos a ser francos. ¿Usted no siente como si viviera en un país sin cabeza? ¿Como si conviviera con instituciones sin cabeza? ¿Como si por encima de usted no hubiera nadie?
‘Ora es cuando, chile verde, le vas a dar sabor al caldo. Llegó la hora de la verdad, del México – Estados Unidos, del partido donde se va a jugar algo más que el pase a la siguiente ronda del Mundial de Fútbol.
Probablemente usted no lo sepa pero la televisión mexicana está a punto de estallar. ¿La causa? Una ley de radio y televisión vieja, absurda e inoperante.
En los años ochenta me tocó ver una película francesa que marcó mi vida. Se llamaba "La muerte en directo" y narraba las desgracias de una escritora a la que le diagnosticaban una enfermedad terminal.
¿Cómo es posible que en este país, las instituciones todavía se estén aventando la pelotita para ver quién se hace cargo de la seguridad en los bancos?
Sólo en este país podemos pasar de los niños muertos en Ecatepec al día de las madres y de ahí al "pemexgate" y a los fondos de la campaña de Vicente Fox, sin que en realidad pase algo de verdad.
¿Qué tan periodísticos fueron los premios nacionales de periodismo? No sé, pero lo que sí sé es que el papel de los periodistas se está transformando en nuestra sociedad y no precisamente para bien.
¿Qué tan dispuesto está usted a cambiar? Y se lo pregunto así, de frente, porque usted y yo recibimos al menos dos pruebas bastante fuertes en la última semana y no nos podemos quedar con los brazos cruzados.
Qué duro estuvo lo que le pasó al presidente ahora que pidió permiso para ir a Estados Unidos, pero más duro fue lo que sucedió inmediatamente después.
Pues ya llegó el mes del niño y como si no hubiera llegado. Si no fuera por la multiplicación de anuncios de juguetes en los programas de la tele, ni quien se acordara de la existencia de los niños.
La verdad es que la Cumbre de Monterrey no sirvió de mucho. Se dijeron las mismas frases célebres que se pudieron haber dicho en cualquier otra reunión en cualquier otra parte del mundo.
La verdad es que cada vez se oyen más comentarios en contra del PAN y que son muy pocas las personas que están dispuestas a regresar al PRI. ¿Cuál es la única opción que nos queda? El PRD.
Está pasando de todo en este país, pero una de las noticias más delirantes de los últimos días es la referente al triste destino de los nuevos impuestos.
México entero está preocupado por "Big brother". Qué bueno pero también están las "Big sisters", las grandes hermanas, las mujeres que el próximo viernes festejarán su día sin que nadie las vaya a perseguir con una cámara o un micrófono.
Sí, sí, hoy es un día especial para el PRI, pero después de ver las campañas y de medir el comportamiento de los candidatos, lo menos que uno puede sentir es miedo.
Intimidad, poder, chismes, medios de comunicación. Está bueno el debate. No hay programa de radio o televisión ni publicación especializada donde no se esté hablando de estos temas.
Aquí no hay terroristas talibanes, pero hay payasos. La noche del miércoles 16 de enero, el World Trade Center de la Ciudad de México fue evacuado por una amenaza de bomba.
¿Para qué nos hacemos? Este asunto de los impuestos se veía venir desde hace mucho. Lo que nadie se imaginó fue que nos los iban a endilgar de una manera tan absurda, caótica y poco profesional.
Para entender a México hay que entender a su televisión. Por eso hoy lo invito a revisar la situación actual de la televisión mexicana. Es más conservadora de lo que parece.
El video de Osama Bin Laden que pasaron el 13 de diciembre se vio más falso que nada. O el señor está verdaderamente loco o a usted y a mí nos están tomando el pelo de la manera más ridícula del mundo.
Si hay algo ridículo pero real es ese extraño debate que siempre se da entre Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador, como si hubiera niveles de comparación, como si el PRD y el PAN todavía estuvieran en campaña.
¡Qué rápido se pasó el primer año de gobierno de Vicente Fox! Rápido porque no sentimos que pasara nada. Rápido porque pasó todo menos lo que nos imaginamos cuando salimos a votar aquel 2 de julio.
Dicen que la violencia está bajando, pero no es cierto, la violencia sigue y se multiplica. Lo que pasa es que ya nadie la denuncia porque no tiene nada de extraordinaria.
Felicidades, señor Fox. Usted se quejaba de que con las críticas a su gobierno se estaba distrayendo al país, pero lo único que ha conseguido ha sido distraerlo todavía más.
Yo no estoy de acuerdo en que el presidente castigue a los periodistas que normalmente lo acompañan a sus viajes internacionales por su supuesto mal comportamiento durante la última gira a Europa y Asia.