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¿POR QUÉ VUELVEN LOS “TALK SHOWS”?

OJO POR OJO POR ÁLVARO CUEVA ¿POR QUÉ VUELVEN LOS “TALK SHOWS”? A mí sí me tiene muy preocupado este asunto de Laura Bozzo, Niurka Marcos, Rocío Sánchez Azuara y el resurgimiento de los “talk show” en los grandes canales de la televisión abierta de nuestro país. ¿Por qué? Porque más allá de la aparente frivolidad que puede haber atrás de ellos, son un retroceso delicadísimo con fuertes repercusiones políticas, económicas y sociales. Estamos en 2011, el siglo XXI ya está más que adelante. ¿Y en qué época vivimos el “boom” de los “talk shows”? En los años 90. Tener hoy programas como “Laura”, “Ella es Niurka” y “Cosas de la vida” no es ni avanzar ni vivir el presente, es regresar al pasado, regresar a los tiempos en que México era un asqueroso polvorín. Y a mí, lo que más miedo me da, es que significa volver al México de los años 90, al México del PRI. Es como un mensaje subliminal. Es decirnos: no te hagas ilusiones, no hemos cambiado. Todo era mejor en el pasado. Reniega de tu presente. Vuelve a donde estabas antes. Vuelve al PRI. Finalmente, era divertido. Finalmente, te ayudaba a olvidar tus penas. Finalmente, te daba un pretexto para que te quejaras de algo más que de tus miserias. El caso es que significa tirar más de 10 años de evolución. Es negar todo lo que habíamos conseguido en materia de televisión. ¿Por qué vuelven los “talk shows”? Sí, por ahí hay ejecutivos que nos están tratando de convencer de que venden y de que dejan elevadísimos niveles de audiencia. Pero, objetivamente, los puntos que están alcanzando no se comparan con los puntos que tenían otros formatos, como las buenas telenovelas de antes, exactamente en los mismos horarios en que ahora están programadas esas porquerías. ¿Por qué volver a los “talk shows” y no a las telenovelas? ¿Por qué volver cuando lo preferible sería evolucionar, crear, crecer? Aquí hay un asunto que hace que estos lanzamientos sean una verdadera desgracia mediática: A diferencia de lo que sucedió en Miami o en algunos puntos de América Latina, los “talk shows” se fueron de México en los mismos años 90 por presiones del público y de los anunciantes. Se me hace escandaloso que hayan regresado porque esto significa que nuestras dos más grandes televisoras, a estas alturas de su historia, están por encima del público y de los anunciantes. Ya no les importan ni las mentiras, ni las quejas ni nada. Tienen al público cautivo y a los anunciantes, amarrados. Hoy, en 2011, nuestras grandes cadenas nacionales tienen un poder que no tenían en los años 90. Nada ni nadie puede contra ellos. A ver, quiero saber quién va a ser el valiente que se deje de anunciar en Televisa o en TV Azteca por culpa de sus “talk shows” sin que se le arme un escándalo por el tema de la obesidad, la charlatanería o la contaminación. Sí, quiero ver quién va a ser el político que proteste sin que lo veten, le arruinen la carrera o le saquen grabaciones en audio o en video. ¿Verdad que está pesado? Yo todavía recuerdo que en “Hasta en las mejores familias” el mismo productor que ahora hace el programa de Laura Bozzo tuvo la desfachatez de comprobar al aire que sus panelistas eran actores pagados y que todo era como un circo de mala muerte, y me quedo sin aliento. A la gente ya se le dijo que esto era una mentira, que esto era una burla y aún así, ahí está el público, vendiendo su dignidad por unos cuantos pesos, permitiendo que lo pisoteen, bailando al ritmo del son que le toquen. Y ni modo que le cambiemos de canal. Los dos canales que más podemos ver tienen lo mismo a la misma hora. ¿Puede haber una audiencia más pasiva e ignorante que la de la gran televisión abierta nacional? Fíjese todo lo que se está promoviendo aquí: el valor de la mentira, el poder del dinero y el triunfo de cierto tipo de personas, entre muchas otras cuestiones más que, queramos o no, se nos van metiendo al alma. Por eso aquí ya nadie se sorprende de nada, por eso aquí ya no vale la pena ni protestar ni participar. Somos, entre otras cosas, lo que la televisión ha hecho de nosotros. Somos Laura, somos Niurka, somos Rocío. Somos basura. Por eso vivimos entre desperdicios, por eso nos metemos porquerías. La misma televisión dice que estos son valores, que éstas con tradiciones, que éste es el camino a seguir. ¿Ahora entiende cuando le digo que estoy preocupado?

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