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¿CON CENSURA O SIN CENSURA?

OJO POR OJO POR ÁLVARO CUEVA ¿CON CENSURA O SIN CENSURA? Qué situación tan incómoda la del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia. Por un lado hay un grupo de periodistas que estaba clamando por algo así. Por el otro, un montón de personas atacando. ¿Por qué tantas dudas? ¿Le digo por qué? Por la manera como se presentó esto durante el lanzamiento de Iniciativa México 2011. Cuando uno se dedica a la comunicación, lo primero que tiene que cuidar es precisamente eso: la comunicación. Hay un lenguaje audiovisual para presentar campañas de responsabilidad social. Otro, para presentar acuerdos periodísticos. Las imágenes y los sonidos que fueron difundidos la mañana del jueves pasado no correspondieron ni a una cosa ni a otra, fueron como de Informe Presidencial de 1974, un derroche de poder. Cualquier persona común y corriente al ver aquellas escenas de violencia combinadas con la reunión de gente famosa por sus rencores, en un escenario monumental, a ritmo del Himno Nacional Mexicano grabado que se toca en todas las primarias públicas, para anunciar algo que tiene que ver con el manejo de la información, lo menos que se puede imaginar es que se trata de una cuestión de censura. Hay que ser muy riguroso a la hora de comunicar y esa fiesta descuidó la relación fondo-forma y, lo peor de todo, no pensó en sus audiencias. ¿No se supone que cuando uno trabaja en medios lo primero que hace es pensar en su público? ¿Quién era el público del Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia? A lo mejor la gente que trabaja en las mesas de redacción de los medios de comunicación vive una realidad muy específica, una realidad que se merece todo nuestro respeto, pero el resto de los ciudadanos de este país vivimos en otra. A nosotros nos dicen que a partir de ahora los medios se van a mesurar y nos alarmamos, realmente nos alarmamos. ¿Por qué? Porque nosotros, que en lugar de discutir los medios, los vemos, ya veníamos hartos de exponernos a casi puros contenidos noticiosos descafeinados. Imagínese nuestra reacción cuando vienen y nos dicen que, sobre eso, se van a cuidar. ¡Censura! ¿Qué otra cosa podemos suponer? Algunos de los periodistas que firmaron ese acuerdo tienen programas muy valientes pero la mayoría de las producciones periodísticas más populares de nuestro país llevan mucho tiempo instaladas en lo “light”. Cuando no nos pasan la triste historia de la niña que cruzó descalza la frontera para encontrar a su madre nos ponen un video chusco de YouTube, un reportaje sobre las tradiciones en Veracruz o una entrevista con Anthony Hopkins. ¿Eso es informar con violencia? ¿Eso es alarmar a la sociedad? Sí, hay emisiones que han cubierto noticias muy fuertes, pero son contadas con los dedos de una mano y siempre lo han hecho con profesionalismo, con responsabilidad. Aunque hay gente que insiste en mencionar casos como los de Colombia y España, la realidad de los contenidos de los medios mexicanos es otra. Aquí llevamos años aplicando códigos de ética, mecanismos de autorregulación y estableciendo tantos criterios que hasta se nos ha pasado la mano. ¿Cuándo ha visto usted un descabezado con Lolita Ayala? ¿Cuándo se ha leído una narcomanta con Mónica Garza? ¿Cuándo se ha hecho apología del crimen organizado en el único noticiario de Canal 22? Por eso hay tanta gente que sospecha cosas horribles. No nos supieron comunicar este acuerdo como no nos han sabido explicar cómo se maneja el negocio de la comunicación en México. Algunas personas piensan, por ejemplo, que los medios tienen la culpa de que, en los últimos meses, varios criminales hayan sido presentados como héroes ante la sociedad. Esas imágenes no han sido generadas por los medios, han sido generadas por la autoridad, por la misma autoridad que convoca a que se le hagan entrevistas a esos personajes, por la misma autoridad que elige qué medios entrevistan y qué medios no. ¿Y de quién es la culpa? ¿Entonces nuestros medios son perfectos? No, claro que han contribuido a un clima de histeria colectiva pero no por casos vinculados a la delincuencia organizada sino por otra clase de temas como Paulette, Kalimba y “Top gear”. Tristemente esta clase de contenidos no fueron considerados en el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia. Qué situación tan incómoda, ¿verdad?

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