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ENTRE EL AMOR Y LA COCA

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ENTRE EL AMOR Y LA COCA ¿Qué pensaría usted si yo le dijera que Televisa va a hacer una telenovela sobre narcotraficantes? Sería una propuesta espectacular con una historia hiper-realista, grandes actores, los mejores efectos especiales, locaciones en diferentes ciudades de norte, centro y Sudamérica, y un magnífico tema musical. Imagínese, por favor, la cocaína a cuadro, el ruido de los balazos, la sangre, los sicarios, los mutilados, las cabezas, las mantas. ¿Qué diría? ¿Se le antoja? Yo creo que más de un periodista escribiría que Felipe Calderón le pidió al consorcio de Emilio Azcárraga que llevara su guerra a la televisión. También, que otros especialistas comentarían que se trata de una narco-telenovela, que el crimen organizado se metió hasta el corazón de Televisa San Ángel y que desde ahí los más poderosos capos de la delincuencia le están mandando mensajes a sus enemigos. Por supuesto, no faltaría el analista que publicara un gran artículo demostrando que se trata de una producción con intenciones electorales, que está diseñada para apoyar a Peña Nieto, para acabar con el PAN o vaya usted a saber. ¿Pero qué piensa usted? ¿Le gustaría divertirse con las aventuras eróticas y criminales de las grandes cabezas del narcotráfico mexicano y latinoamericano? ¿Se aventaría esta telenovela con sus hijos? ¿La miraría mientras estuviera cenando, para relajarse, para pasársela bien? Yo siento que no, que miles de personas protestarían, que decenas de asociaciones a favor de una mejor televisión, de padres de familia y de anunciantes montarían en cólera. Sería el colmo que Televisa, que TV Azteca, Argos-Cadenatres, Once TV México o Conaculta Canal 22 nos salieran con una telenovela, serie o miniserie sobre narcotraficantes porque si de algo estamos hartos los mexicanos es precisamente de eso. ¿O qué, a usted le encanta tenerse que encerrar todas las noches ante el temor de salir a que le disparen? ¿A usted le fascina llevar a sus hijos a la escuela y encontrarse con un muerto colgando de un puente? ¿A usted se le hace muy chistoso que haya retenes en las carreteras? ¿A usted le guste vivir así? ¡Pues no! ¡Sería un error! ¿Por qué le comento esto? Porque Unicable acaba de estrenar “El cártel 2, la guerra total”, la continuación de “El cártel de los sapos” que es, precisamente, una serie-novela sobre narcotraficantes, y a mí me pone a pensar en muchas cosas. Desde: ¿qué necesidad tenemos usted y yo de entretenernos con más narcos de los que a diario vemos en las noticias? Hasta: ¿Por qué le vamos a permitir a esta producción colombiana lo que no le permitiríamos a una nacional? ¿Porque es extranjera? ¿Se vale defender una producción de este tipo nada más porque está bien hecha? ¿Por qué en lugar de defender este tipo de historias no defendemos otras, más positivas, más estimulantes? ¿No será que atrás de la defensa de “El cártel 2, la guerra total” se esconde una pose entre seudointelectual y malinchista? ¿No será que hubiera sido mejor crear algo propio y presentárselo con orgullo al pueblo de México para que se vaya a dormir con una sonrisa todas las noches? Respeto con todo mi corazón y mi mente el trabajo de la televisión colombiana. Le juro que daría muchas cosas con tal de que nosotros, que presumimos de ser los mejores, tuviéramos la mitad de la creatividad que estos señores. Pero hay un momento para todo, y entre matanzas, terror y desesperanza yo no creo que se valga importar algo que, aunque está bien hecho, sólo va a estimular a un nicho muy pequeño del mercado de la televisión de paga de este país. “El capo” pasaba porque, más que un retrato del narcotráfico, era la historia de un hombre, de sus delitos, de su poder, más o menos como “El padrino”, pero esto es diferente. Aquí se muestra cómo es que los narcotraficantes mexicanos hacen negocios con los colombianos, cómo festejan y cómo se meten hasta lo que no. Sí, al final van a acabar muertos o en la cárcel pero mientras tanto, ¡ah, qué buenas pachangas! ¡Ah, qué derroche de dinero y sexualidad! ¿A cuantas personas no se le antojarían? ¿Cuántas personas no cambiarían el resto de sus vidas por un poquito de todo ese placer? Perdóneme, a lo mejor ando muy mocho, pero tanta sangre de tanta gente que ha muerto en este país me ha vuelto así. Cuando quiero ver series sobre delincuentes, acudo a casas productoras como HBO porque al menos ellas tienen la prudencia de desarrollarlas en otras épocas, en otros tonos, de una manera que más que doler, me hace pensar. “El cártel 2, la guerra total” es maravillosa, no sabe usted qué producción, qué reparto (con algunos actores mexicanos), qué actuaciones y, en general, qué joya. Pero a mí me hiere, me afecta, pienso que jamás se le hubiéramos perdonado a una televisora mexicana. ¿Por qué se la debemos perdonar a otra de otro país? ¿Por qué?


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