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ENTRE LAURA, NIURKA Y LO PEOR

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ENTRE LAURA, NIURKA Y LO PEOR Como ésta va a ser una semana muy pesada en materia de escándalos, yo quisiera pedirle un favor: no se olvide de la otra televisión. No todo va a ser Laura Bozzo, Niurka, Kalimba ni J.J. No todo va a ser “distráiganse”. Esta semana también va a haber cosas buenas en la gran pantalla chica. ¿Como qué? Como el final de “Para volver a amar”. Sí, yo sé que probablemente a usted esto no le diga nada porque casi no se le ha hecho ruido a esta maravilla de la televisión. Pero estoy convencido de que es importante. “Para volver a amar” es una de las mejores telenovelas que se han hecho en nuestro país en los últimos años. Es la demostración de que Televisa, cuando quiere, puede hacer melodramas seriados de vanguardia tan sorprendentes, o hasta más, que los de Argos. “Para volver a amar” es un garbanzo de a libra que debemos atesorar. En efecto, está inspirada en una magnífica telenovela colombiana pero aquí, a diferencia de lo que se hizo con “Yo soy Betty, la fea” y “Destilando amor”, sí se consiguió superar a la versión original. Salvo honrosas excepciones como “Rebelde”, desde los tiempos de “Los ricos también lloran” que la televisión mexicana no podía presumir de algo así. Giselle González y Roberto Gómez Fernández (“Alma de hierro”), los productores de esta emisión, se deben sentir muy orgullosos porque a pesar de que todo el tiempo les estuvieron metiendo el pie para que se cayeran, jamás se desplomaron, jamás nos dejaron de ofrecer algo grande, hermoso. A lo mejor usted no lo sabe o no se acuerda pero “Para volver a amar” iba a entrar en el horario de las 22:00 en capítulos de 30 minutos. Y de la noche a la mañana la mandaron a las 17:00 en episodios de una hora. ¿Sabe usted lo que es esto? ¿Cómo le haces para meter contenidos para adultos a la hora en que hay más niños que señores mirando la televisión? ¿Cómo reestructuras tus capítulos para que cumplan con todos los requisitos dramáticos en episodios más largos? ¿Cómo organizas las grabaciones? ¿Cómo sacas adelante semejante transición? Para cualquier productor hubiera sido muy fácil traicionar la historia y convertir aquello en “Mar de amor”. Giselle y Roberto no lo hicieron, se la jugaron y al final se salieron con la suya. No sólo hicieron felices a miles de mexicanos que estaban huyendo de los “talk shows”, Televisa ha reaccionado con tanta generosidad que les va a dar la oportunidad de transmitir su último capítulo el próximo domingo 30 de enero por la noche. No es común que una telenovela vespertina termine en el mejor horario del mejor día de la semana. No tengo la hora exacta en que aquello va a pasar, pero le suplico que la busque y que apunte esta cita en su agenda. No se arrepentirá. “Para volver a amar” no es la historia de una chica pobre que se convierte en rica, la de dos mujeres que se pelean el amor del mismo hombre ni la de una madre que está buscando a su hijo perdido. Es una telenovela tal y como deben ser las telenovelas en el siglo XXI: total, real. Hay historias para pobres y para ricos. Hay conflictos para hombres y para mujeres. Hay temas para adultos y para jóvenes. Por supuesto, también se habla de asuntos sociales como el cáncer de mama y el sida, y se toman en cuenta diferentes casos de diversidad sexual, pero nunca se abandona el amor. “Para volver a amar” es perfecta, es dulce, inteligente, entrañable. Cualquier escena que usted tome está bien actuada, bien dirigida. Me podría pasar todo el día hablándole de la fabulosa interpretación de Rebecca Jones, de lo impresionantemente bueno del trabajo de Nailea Norvind, de la exquisitez histriónica de Edgar Vivar o del vigor actoral de Alejandro Camacho. Pero es que sería injusto para René Strickler, para Mark Tacher, para África Zavala, para Juan Carlos Barreto, Agustín Arana, Magda Guzmán, Jesús Ochoa, Zaide Silvia Gutiérrez, Alberto Estrella, Susana González, Sophie Alexander, Juan Ríos Cantú, Alejandra Barros y todos los demás. En todo “Para volver a amar” no hay un solo actor malo. Hasta los extras son como para ovacionarlos. ¿Qué va a ser de ellos después de esta joya? ¿En dónde van a acabar? ¿En alguna payasada como “Triunfo del amor”? ¡No, por favor! Mis respetos para Giselle y Roberto, mi admiración para Eric Morales y Francisco Franco (los directores), todo mi amor para Aída Guajardo (la adaptadora), y un fuerte abrazo para los fotógrafos, editores, musicalizadores, maquillistas y para el resto de este ejército sensacional que con su esfuerzo constante nos ha devuelto la esperanza en las telenovelas. No permita que la grilla interna de Televisa lo distraiga con comentarios mala onda. “Para volver a amar” es buena. No se la pierda de aquí al próximo domingo. Definitivamente será más sano que perder el tiempo con Laura Bozzo, Niurka, Kalimba, J.J. y todo lo demás. ¿A poco no?


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