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CRÍTICA A “ELLA ES NIURKA”

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA CRÍTICA A “ELLA ES NIURKA” Yo nomás le digo una cosa: qué tan malo no estará el “talk show” de Niurka en Azteca 13 que ya siento que Laura Bozzo es la reencarnación de Sor Juana. De veras, “Ella es Niurka” redefine la palabra porquería, hace que uno extrañe producciones como “El club de las baquetonas”. Es uno de los errores más graves en toda la historia de TV Azteca. ¿Por qué? Porque tú no puede decir que eres una “señal con valor” cuando a las marranadas de Televisa les respondes con propuestas todavía peores. Porque en el lanzamiento de Niurka como periodista hay implicaciones éticas y morales delicadísimas, porque la pobre está negada para esta clase de trabajos y porque, en general, aquello está hecho con las patas. Parece televisión de rancho africano recién atacado por una epidemia de Ébola fulminante. Es un programa indigno de México, de TV Azteca, de usted y de mí. No puede ser. Punto. Quiero pensar que este lanzamiento es una estrategia inteligentísima para que al final de “la guerra de la mierda”, cuando Laura Bozzo y Niurka hayan salido de la pantalla ante las protestas de millones de personas y la salida intempestiva de decenas de grandes anunciantes, Rocío Sánchez Azuara quede como la gran reina de los “talk shows” de México. Porque, de lo contrario, si estaríamos antes un imperdonable arrebato de locura. Niurka es la mejor vedette que tenemos en este país. Una mujer espectacularmente hermosa, seductora a la ene potencia, maravillosa bailarina, modelo y actriz. Todavía la recuerdo en “Tres mujeres” (1999) y se me pone chinita la piel del nivel que esta señora puede llegar a alcanzar. ¿A quién se le ocurre poner a una vedette a realizar el trabajo de una periodista de altos vuelos? Es una burla, tanto para la misma Niurka, como para las mujeres que estudian y se parten el lomo semana a semana para sacar adelante un trabajo periodístico. Sí TV Azteca quería sacarle provecho a Niurka, perfecto, le hubieran dado un programa como el que tenía Olga Breeskin en los años 70. No la hubieran colocado ahí. Niurka tiene entrenamiento para muchas cosas, pero no para conducir esta clase de emisiones. La señora no estructura sus ideas, se pone nerviosa, desconoce el arte de preguntar, no sabe escuchar, calla a sus compañeros, es hiper-agresiva, tiene una imagen que distrae, sus panelistas lucen como aterrorizados ante su presencia, no le tienen confianza, no se pueden abrir ante ella. ¡Y luego le ponen de comparsa a unas mega-personalidades como Tere Bermea y Rubén Carbajal cuando ellos deberían ser los conductores, cada uno, de su propio “talk show”! Dígame, por favor, si no es como para volverse loco. El lunes, por ejemplo, TV Azteca le regaló a Niurka una exclusiva del caso Kalimba para que se luciera. Cualquier conductor, de cualquier programa, de cualquier canal, hubiera hecho maravillas con ese expediente, con esa invitada y con esa disposición. ¿Y qué hizo Niurka? ¡Nada! ¡Me quiero volver chango! ¡Me quiero morir! ¿Y qué me dice de la llamada telefónica que le consiguieron con Cristina Saralegui? ¡Cómo habrá estado de desorganizado aquello que Cristina, en lugar de iniciar su enlace con una felicitación, arrancó quejándose de que primero le dijeron que la iban a llamar a una hora y que al final terminaron contactándola a otra! ¡Cómo habrá estado aquello de asqueroso que a Cristina se le fue la voz cuando Niurka, en lugar de preguntarle algo inteligente, se auto-invitó a lo que, al parecer, será su nuevo programa en Miami! Y luego ni siquiera pudo cortar la llamada. Cristina habló y habló hasta que terminó más quemada que nada porque ella es la máxima exponente de los “talks shows” en el mundo de habla hispana. ¿Qué necesidad tenía de amadrinar un proyecto tan malo? ¡Qué necesidad! “Ella es Niurka” necesita todo. No se siente un trabajo de producción, no se percibe una labor editorial, la escenografía es espantosa, la iluminación molesta, los panelistas están subutilizados, el público no está calibrado, no hay “talk show”. Ya ni siquiera importa si aquello es de verdad, de mentiras o si la gente que va está pagada. Lo que importa es que mirar aquello es como consumir drogas con los ojos y no se vale. No se vale porque hoy, más que nunca, la televisión le tiene que dar esperanzas a la gente. ¿Qué clase de esperanza puede llegar a sentir una chica que por más que se prepara y que por más que se porta bien, no encuentra trabajo, amor ni nada, y que a la hora de prender la tele se encuentra con que las mujeres que tienen trabajo, amor y todo son las que no se prepararon para hacer lo que hacen, la que se portaron mal? Esto se tendría que haber manejado de una manera diferente por el bien de la sana competencia, por el bien de Azteca 13, por el bien de Niurka y por el bien de todos. Esto jamás debió de haber pasado. ¿O usted qué opina?


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