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AHORA TODOS QUIEREN A KALIMBA, ¿VERDAD?

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA AHORA TODOS QUIEREN A KALIMBA, ¿VERDAD? ¡Ah, qué hipócritas son algunos canales de televisión! Ayer le dictaron auto de libertad a Kalimba y súbitamente les nació un amor como si siempre lo hubieran adorado. Me hubiera encantado estar en el estudio de “Primero noticias” y ver la verdadera cara de Carlos Loret de Mola cuando le dijeron fuera del aire: ¡Pues qué crees! ¡Van a liberar a Kalimba! ¿Pues no que Kalimba era el malo? ¿Pues no que Kalimba era un nefasto violador maléfico poco menos que merecedor de la muerte y de muchas cosas más? ¿Pues no que Daiana Geraldine era una inocente palomita menor de edad a la que había que tratar con amor, ternura y devoción porque había sido víctima del peor de los abusos? Esto pasa por hacer mal las cosas, por tomar partido, por jugar al escándalo, porque querer tener el reflector en la cara, por entrarle al “rating” fácil. Esto, necesariamente, tiene que ser motivo de una gran reflexión hacia el interior no sólo de “Primero noticias”, no sólo de los programas de Televisa sino de todos los medios de comunicación. ¡Cuántas barbaridades no dieron en “Hoy”, “No lo cuentes”, “Todo para la mujer” y en muchas otras emisiones más! ¡Cuántas! ¿Se van a quedar así? ¿Nadie le va a ofrecer una disculpa al cantante? ¿Vamos a volver a fingir que aquí no ha pasado nada y que todo fuimos muy profesionales? ¡Cuidado! Son lecciones que los medios le enseñan a la gente, son maneras de interpretar la justicia que ya no podemos permitir. Alrededor de Kalimba pasó algo muy fuerte y si usted permite que muera en dos minutos o que sea sustituido por otro escándalo similar, usted mismo será parte de esta aberración. Al rato no se queje si alguna televisora se lo agarra o agarra a algún otro inocente para jugar al ministerio público. Al rato no se queje si la historia se repite, pero peor. ¿Sabe quiénes hicieron un trabajo impresionante? Los señores de “Ventaneando”. Mis respetos para Pati Chapoy y para todo su equipo de reporteros y colaboradores. Ellos, a diferencia de otros, no convirtieron la nota de Kalimba en un escándalo. Al principio, sólo la dieron. Luego, cuando el tema se convirtió en la prioridad número uno de este país en guerra, fueron, vinieron, consiguieron y hasta aclararon irregularidades que estaban sucediendo en otras pantallas. Eso se llama tener dominio de la nota, eso se llama jugar limpio. A usted le podrán caer bien o mal estas personas, pero lo que no podemos discutir es que hicieron excelentemente bien su trabajo. Lástima que TV Azteca, en lugar de premiarlos, los tenga refundidos a las 15:00 horas para privilegiar el espacio de Niurka porque si otro gallo fuera, “Ventaneando” hubiera arrasado con el cuadro. Pero volvamos a lo que pasó ayer porque sí fue como para caer fulminado de la impresión. Las dos grandes cadenas de televisión de este país interrumpieron sus transmisiones regulares para dar la nota de Kalimba como cuando dieron la noticia de los atentados terroristas en contra de las Torres Gemelas. Éste es otro tema fundamental. ¿Era necesario hacer algo así? ¿Por qué? ¿Porque Kalimba pesa tanto en términos de realidad como cuando la PGR captura a alguno de los grandes capos del narco? ¿Porque representaba el remate perfecto para un escándalo prefabricado por los medios? Yo no recuerdo que se haya interrumpido algo cuando tembló en Mexicali. A lo mejor me equivoco, pero yo no me acuerdo que alguien haya parado las transmisiones de algo cuando murieron los niños de la Guardería ABC. ¿Por qué Kalimba sí y las otras notas no? Independientemente de que usted sea fan o no fan de Kalimba, de que haya tomado partido por él o no, de que haya ido a marchar pidiendo su liberación o de que se haya puesto a jugar “Corre, Kalimba, corre”, hay niveles. Perdóneme pero la triste historia de este señor no tiene las implicaciones, por ejemplo, de cuando murió Juan Camilo Mouriño, de cuando tomó posesión Barack Obama o de cuando se anunció lo de la influenza AH1N1. Ni México, ni el mundo, ni la Bolsa de Valores ni nuestra vida dependían de Kalimba. ¿Por qué la difusión? ¿Por qué la importancia? Aunque esto haya terminado “bien”, no nos confundamos, no deja de ser un circo de mala muerte, no deja de ser un distractor. Usted lo vio en “Primero noticias”, en “Hoy” y en muchos otros servicios noticiosos. Usted lo vio como si hubiera estallado una bomba atómica en Los Pinos. ¡Qué tan grueso no habrá estado esto que “Ventaneando” tomó las riendas de “Venga la alegría” en Azteca 13! En resumen, ¡ah, qué hipócritas son algunos canales de televisión! Kalimba no los va a demandar, pero quiero ver qué va a pasar ahí. Quiero ver quién va a tener los pantaloncitos para dar una explicación. Quiero ver el momento en que conviertan a Kalimba en mártir, en otra estrella post-prisión. Esto no ha acabado, se va a poner “mejor”. ¿A poco no?


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