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“RAFAGÜEVA” Y MI PAPÁ

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA “RAFAGÜEVA” Y MI PAPÁ La nota con “Rafaela” es que no hay nota. La nueva telenovela de las 17:00 de El Canal de las Estrellas es la güeva hecha televisión. ¿Qué quiere? ¿Que me haga el tonto y le diga: ay, sí, manito, no sabes cuánta emoción, qué dilema el de esta pobre muchacha, tan simpática y tan bonita? ¡Pues claro que no! Aquí no pasa nada, no se cuenta nada, no hay nada interesante, nada novedoso, nada que llame la atención, nada que valga la pena. Es como un trámite burocrático: a alguien le dieron un presupuesto, se lo tenía que gastar y se lo tiró en esto como se lo pudo haber tirado comprando sillas, vendiendo galletas o archivando documentos. Sí está muy grueso porque veníamos de “Para volver a amar” y, la verdad, nada que ver entre un proyecto y otro. Ese público, de ese horario, se debe sentir traicionadísimo. “Rafaela” es un cosa como de otro de tiempo, como de otro lugar. Se supone que es una historia de médicos, pero, la verdad, no se siente el sabor de la medicina. Usted le puede cambiar la ropa a los personajes y haga de cuenta que son unos taqueros calenturientos que nomás se la pasan en el chisme, intercambiando miradas dizque muy fuertes y hablando solos. Yo la veo y no sé si estoy viendo “Hospital El Paisa”, “Hospital de la risa” o un sketch de “Los Muppets” pero definitivamente no estoy ante un “Dr. House”, un “Grey’s Anaromy” o un “E.R.” en versión telenovela. La protagonista es una vieja jetona. El galán, un güey pito flojo. Y todos los hombres son malos y todas las mujeres, sus víctimas. ¿A quién le puede interesa esto? ¿Quién se puede identificar con esa fulana? ¿Qué mujer puede suspirar por un tipo así? Aquí hay muchos temas que se tienen que discutir: ¿Cómo es posible que empresas como Televisa o TV Azteca insistan en producir historias insulsas cuando en los noticieros, los programas de revista y los “talk shows” vamos de Kalimba al J.J. y de “Top gear” a “la amante de mi marido es mi cuñada”? Si el objetivo es relajarnos, ¿cómo nos vamos a relajar con una telenovela donde todos los personajes son antipáticos y donde todas las situaciones llevan a la confrontación entre hombres y mujeres? “Rafaela” está muy mal. En serio. Es como “Mar de amor”, pero peor. A ver si al rato no se empiezan a ir sus actores. Toda la acción se desarrolla en un pueblo al pie de los volcanes, en Puebla, donde la gente pobre vive como Heidi, comiendo sopes afuera de sus cabañas mientras las vacas y los pastores se pasean a su alrededor. Pero eso sí, cuando a los escritores les conviene, el pueblo tiene un hospital de primer mundo y una vida nocturna espectacular. ¡Pues de qué se trata! El reparto es espantoso. Por un lado tenemos unas súper estrellas como Patricia Reyes Spíndola, Diana Bracho y Rogelio Guerra, y por el otro a unos chavitos nuevos que no saben ni entonar sus parlamentos. El choque de tonos, acentos e intenciones es tan fuerte que uno se distrae, se molesta. Y luego hay unos errores garrafales como haber puesto al Manuel “El loco” Valdés de pareja de Patricia Reyes Spíndola interpretando a un macho borracho, violento y vividor que le mete mano a su hijastra. La bronca es que cuando uno lo ve al lado de Patricia, siente pena. Patricia es una reina. Don Manuel se quedó en “Ensalada de locos”. Y al rato, cuando uno lo mira haciendo maldades, acaba atacándose de la risa. O sea, el abuso de menores, en este país, no es una tragedia, es una broma. ¡Guácala! Mire, ni perdamos el tiempo con esto. Al lado de “Rafaela” hasta los infomerciales del hongo michoacano parecen películas de Steven Spielberg. Mejor le voy a hacer una recomendación para esta noche: luche por ver hoy, a las 21:30, por Warner Channel, el estreno de una comedia maravillosa: “$#*! My Dad Says”. Es un programa tipo “The big Bang theory” o “Two and a half men” que narra la relación entre un papá bastante peculiar y sus hijos. “$#*! My Dad Says” es importante porque es la primera serie de televisión inspirada en una cuenta de Twitter donde un chavito publica, con la intención de hacer reír, las cosas que su anciano padre le dice. ¡Qué tan chistosas no serán esas frases que del Twitter brincaron al mundo de los libros y de ahí al universo de la televisión! Por si esto no fuera suficiente para verla, el protagonista de esta historia es William Shatner (“Viaje a las estrellas”) y no sabe qué espectáculo de actuación. Lo va a adorar, se va a reír y, por momentos, se va a acordar de su papá, se va a contagiar de un espíritu positivo y terminará fortaleciendo sus lazos familiares. Me hubiera encantado escribirle más de “$#*! My Dad Says”, pero ya lo haré en otra ocasión. Usted véala, busque el libro por internet y métase a la cuenta de Twitter (@shitmydadsays). Definitivamente es algo mucho más productivo que perder el tiempo con “Rafagüeva”. ¿O me equivoco?


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