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CRÍTICA A “NI CONTIGO NI SIN TI”

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA CRÍTICA A “NI CONTIGO NI SIN TI” Me está encantando “Ni contigo ni sin ti”, el melodrama seriado que entró en lugar de “Teresa” en El Canal de las Estrellas. ¿Por qué? Porque ésta sí es una telenovela diferente, un historia optimista, cargada de humor, de valores, con personajes entrañables y situaciones cotidianas, ligeras. Es una especie de combinación de “Para volver a amar” con “Una familia con suerte”, pero con toda ese espíritu positivo que caracteriza a las producciones de Mapat (“Luz Clarita”). ¿En qué me baso para decirle que se parece a “Para volver a amar”? En que “Ni contigo ni sin ti” es una telenovela de universos. ¿Qué quiere decir eso? Que no hay una pareja protagónica, hay muchas, de diferentes tipos, para muchos tipos de televidentes. Y todas son importantes. Y todas son hermosas. ¿Y “Una familia con suerte”? ¿Qué le trato de decir cuando le comento que “Ni contigo ni sin ti” se parece a “Una familia con suerte”? Que es una telenovela cómica, sólo que aquí no estamos hablando de un humor entonado en farsa sino de algo que va más hacia la comedia de situaciones. De hecho, yo veo la pensión de Caro, el punto donde se juntan todos los universos de esta historia, y haga de cuenta que me siento en la vecindad de “El Chavo”. Cada uno de esos personajes representa un tipo diferente de mexicano. Todos somos así o conocemos a alguien así. Y es muy grato que este planteamiento sea de comedia porque entonces nos reímos de nuestros vicios. Está el coqueto, el goloso, el flojonazo, la cleptómana, la pretenciosa... “Ni contigo ni sin ti” está padre y a mí me hace feliz porque veníamos de algo muy intenso, muy clásico. Nos teníamos que relajar. Aquí, por ejemplo, a diferencia de lo que probablemente hubiéramos visto en “Teresa”, el ciego no se arrastra por el suelo en un charco de lágrimas maldiciendo su suerte. No, en “Ni contigo ni sin ti” el ciego es un chavo galán, buenísima onda, chistoso, enamorado, desinhibido, trabajador. Es justo lo que se tiene que plantear ahora que hay tanta gente con tantos problemas. Y como él, el resto de los personajes. “Ni contigo ni sin ti” es la primera versión mexicana de una telenovela muy bonita de Chile que vimos a principios de los años 90 en lo que todavía era Imevisión. Se llamaba “¿Te conté?” que, a su vez, era el refrito de un melodrama brasileño bastante exitoso (“Te contei?”). Lo interesante es el trabajo de adaptación. En esta producción, a diferencia de otras adaptaciones de proyectos brasileños que han estado a años luz del contexto mexicano (tipo “Entre el amor y el deseo”), sí se siente un sabor nacional. Hay pasión, religión, figuras maternas y un montón de detalles que vale la pena destacar. Deje usted que el tema musical interpretado por Pepe Aguilar sea una joya que yo ya quiero correr a comprar, fíjese en la manufactura, en los pequeños grandes detalles de vestuario, de maquillaje, de utilería. El capítulo uno tuvo una secuencia paralela donde una de las protagonistas femeninas lo estaba perdiendo todo por culpa del agua mientras su galán lo estaba perdiendo todo por culpa del fuego, de antología de tan bien construida. La secuencia era lógica, lo que le pasaba a un grupo de personajes en un universo le pasaba al otro, a su manera, en su contexto. Y al final todos los personajes se unieron para salir adelante en el amor, el estudio, el trabajo. ¿Y qué me dice del personaje de Sabine Moussier (Eleonor)? La señora se ve preciosa y se mete unas revolcadas con un tipo mucho menor que ella como para quedarse con la boca abierta. Porque además, esto repercute con el personaje de su hija. Y todavía ni le hablo de lo que viven los personajes de Érick Elías (Íker), Alessandra Rosaldo (Julia), Andrea Torre (Fabiola), María Marcela (Carola) y Otto Sirgo (Octavio), entre muchos otros más. Qué maravilla que Televisa esté votando por un proyecto tan diferente porque para sus ejecutivos hubiera sido muy fácil seguir por la línea de los clásicos o de las farsas, pero no, se están diversificando y esto los va a beneficiar mucho tanto en los mercados nacionales como en los internacionales. Además, qué privilegio que estrellas consagradas como Eduardo Santamarina (“Yo amo a Juan Querendón”) le estén dando un giro tan radical a su trayectoria y que estén sirviéndole de plataforma a nuevos rostros de la actuación. Y es que una de las mayores virtudes de “Ni contigo ni sin ti” es que por fin estamos saliendo de los mismos 14 nombres de San Ángel o de TV Azteca que salen en todas las telenovelas de Televisa. Aquí hay rostros nuevos, niñas bellísimas como Laura Carmine (Nicole) o como Ximena Herrera (Isabella) que pintan para ser las sucesoras de muchas estrellitas marineras que ya van de salida. ¡Bien! Luche por ver “Ni contigo ni sin ti” todas las tardes. Le va a encantar tanto como a mí. Se lo aseguro.


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