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CRÍTICA A “LA FUERZA DEL DESTINO”

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA CRÍTICA A “LA FUERZA DEL DESTINO” Lo que está pasando a las 19:00 en El Canal de las Estrellas es una cátedra para todos los que amamos el espectáculo y la comunicación. ¿Qué? El estreno de “La fuerza del destino”. ¿Por qué? Porque es algo más que un lanzamiento telenovelero, es uno de los más hermosos procesos de reinvención de la industria de la televisión mexicana. Déjeme le explico para que entienda lo que le quiero decir. La productora de “La fuerza del destino” es Rosy Ocampo, la responsable de proyectos como “El diario de Daniela” y “La fea más bella”. Rosy era una ejecutiva muy poderosa, pero como que algo no le estaba saliendo bien porque sus últimas creaciones, como “Amor sin maquillaje” y “Cómplices al rescate”, no estaban funcionando. ¿Y qué hizo? ¡Borrón y cuenta nueva! No más telenovelas cómico-musicales. No más telenovelas infantiles o juveniles. No más telenovelas de vanguardia. “La fuerza del destino” es otra cosa, no se parece a nada que la señora Ocampo haya hecho antes y su estrella no es ella, ni siquiera son sus actores, es su escritora. A lo mejor usted se mueve en otro contexto, pero para que una productora de telenovelas haga lo que está haciendo Rosy Ocampo se necesita una humildad insólita, un ejercicio de autocrítica admirable y un valor como para ir y darle un premio. Porque para ella, como para cualquier ejecutiva de su nivel, hubiera sido muy fácil seguir como iba. Finalmente lo tenía todo. ¡Todo! Pero no, decidió jugársela, decidió reinventarse y eso se merece todo nuestro respeto. “La fuerza del destino” es una telenovela exquisita. Es melodrama puro a la mexicana. Y si usted es de las personas que se quejan de los refritos y de las importaciones, ¡sorpresa!, ésta es una fabulosa historia original que no le pide nada a lo que, en su momento, escribieron las grandes maestras del género como Fernanda Villeli y Caridad Bravo Adams. “La fuerza del destino” es una obra de la misma pluma que nos regaló éxitos como “Los ricos también lloran”, “Tú o nadie” y la versión de “Corazón salvaje” que estelarizaron Edith González y Eduardo Palomo: María Zarattini. Y lo que me tiene verdaderamente enloquecido de satisfacción es que ésta sí es una historia digna del pueblo de México, un melodrama de altos vuelos que sí podemos presumir en el extranjero y tan lo es que, a diferencia de otras telenovelas que queman todos sus cartuchos en el capítulo uno, “La fuerza del destino”, no. El capítulo uno tan sólo fue una probadita de lo que nos espera porque esto está diseñado para crecer, para subir, para desbordarse. Ahora, no se asuste suponiendo que por tratarse de un melodrama puro a la mexicana es un texto alejado de la modernidad. ¡Para nada! Los libretos de “La fuerza del destino” fluyen como cine, no pierden el tiempo en tonterías y hasta se dan el lujo de innovar incluyendo “flashforwards” (imágenes del futuro) en el mejor estilo de series hiperfamosas como “Lost”. Es un joyita bordada por verdaderos expertos. ¿Notó usted, en el primer capítulo, por ejemplo, la toma con la que abrió esta telenovela? Fue un plano secuencia monumental que comenzó desde el aire, en el Mar de Cortés, y se fue metiendo al desierto de Sonora hasta rematar con la figura del protagonista de este proyecto luchando contra la rabia de la naturaleza como en el más perfecto estilo de las novelas románticas. Realmente estamos ante algo grande y bien hecho, ante un trabajo de dirección y construcción de personajes muy atractivo. Todavía no veamos a todo el reparto adulto que va a salir en esta producción, pero desde ahora podemos felicitar a sus actores. Qué enormes están Delia Casanova, Leticia Perdigón, Alejandro Tomassi, Juan Ferrara y Rosa María Bianchi. ¿Vio el trabajo de Leticia Calderón? ¿Se dio cuenta de todo el amor y la vulnerabilidad que nos proyectó? ¿No fue precioso? Un merecidísimo homenaje para las madres mexicanas. ¡Bravo! Los que deben estar superfelices son los habitantes de Sonora. ¡Qué bello se ve su estado! ¡Qué paisajes! ¡Qué hermosura la de Álamos! ¡Cuánta luz! Y no se trata nada más de ir poner la cámara. Se trata de buscar el ángulo, de vestir las tomas, de saber iluminar y para eso se necesita un gran director de arte o su equivalente en la industria telenovelera. No sé quién sea, pero el responsable de esta labor también se merece un reconocimiento público. ¡Qué buen trabajo! ¡Qué bonito retrato de nuestro país! Ya nos hacía falta ver algo así en pantalla, ¿no? En fin, hay mucho que decir de “La fuerza del destino”. Ojalá que después tenga tiempo para hacerlo porque estoy seguro de que ésta va a ser es una telenovela muy especial. Usted, por favor, véala. Se la va a pasar bien y al hacerlo, presenciará uno de los procesos de reinvención más hermosos de toda la industria de la televisión mexicana: el de Rosy Ocampo. ¡Felicidades!


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