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¡QUÉ DESASTRE!

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ¡QUÉ DESASTRE! Ayer hubo mucho movimiento en Twitter porque a más de una persona se le ocurrió felicitar a El Canal de las Estrellas por su aniversario número 60. Yo pregunto: ¿de veras hay motivos para felicitarlo? ¿Es motivo de orgullo para los televidentes de este país tener una señal como El Canal de las Estrellas donde, de a tiro por viaje, vemos a Fabiruchis bailando en peluca y donde la máxima luminaria se llama Laura Bozzo? No, pues ¡feliz cumpleaños! Que sigan los éxitos. No me quiero ni imaginar quiénes van a ser las figuras de El Canal de las Estrellas cuando cumpla 70 años. ¿Usted sí? A propósito de cosas grotescas, no puedo creer que los señores de Azteca estén invirtiendo en la producción de una cochinada del tamaño de “Reina por un día”. ¿La ha visto? Espero que no porque es como para morirse del asco. “Reina por un día” es, para acabar pronto, “Muévete” pero con “Princesas”. Es el mismo aturdimiento audiovisual con risas grabadas, papelitos cayendo del techo y mentiras que pueden meter en problemas legales a cualquiera como afirmar que Raquel Bigorra, la titular de este programa, es la animadora número uno de América. La única diferencia es que aquí, en lugar de monas con poca ropa y de tipos sin camisa, vemos a unas pobres señoras disfrazadas de algo que se supone tiene que ver con la realeza, pero que acaba siendo una burla para su condición económica y de género. Ver “Reina por un día” es una experiencia verdaderamente monstruosa porque, por un lado, nos dicen que es el reconocimiento que todas las mujeres humildes merecen por su esfuerzo de todos los días. Pero, por el otro, aquello termina siendo una agresión monumental. ¡Como para salir huyendo del país! ¿Qué es “Reina por un día”? ¿De qué trata? No, esto no es un refrito del “Reina por un día” que Irene Sabido produjo para Televisa a finales de los años 90 que, a su vez, estaba inspirado en un clásico radiofónico de la XEW. No, tampoco es una importación del formato “Reina por un día” que se está haciendo en el extranjero. Es, como “Muévete” en su momento, un híbrido entre programa de concursos, “talk show”, revista sensacionalista, circo de mala muerte y “show” de cabaret. Sintonizarlo es como drogarse: estímulos, estímulos, estímulos, vacío, vacío, vacío. Consiste en ver a unas señoras pobres que, después de llorar y de contar las miserias de su vida, tienen que responder a preguntas estúpidas o jugar diferentes tonterías para demostrar que sí son inteligentes. Al final, la que más haya avanzado es exhibida como reina y se lleva unos premios, eso sí, bastante caros. ¿Cuál es el problema? El problema no es uno, son muchos. Primero, “Reina por un día” no se siente como un programa de Azteca. Parece que se los ejecutivos del Ajusco se lo fueron a comprar a Televisa porque no tiene nada que ver con Azteca 13. ¡Ya! ¡El colmo! ¡Raquel Bigorra se la pasa evocando al Coque Muñiz mientras conduce! A que en Televisa jamás le permitirían a Alan Tacher mencionar sus tiempos en “La academia”. Segundo, esto no es televisión popular. La televisión popular es honesta, nace del pueblo para el pueblo. Acuérdese de Kippy Casado. “Reina por un día” es como la fantasía populachera de un niño bien y, en consecuencia, termina siendo un insulto para la gente más humilde de este país. ¡Cuidado! Tercero, “Reina por un día” no es programa para una gran señal nacional. Si fuera algo local como “La batalla de los sexos” de Televisa Monterrey, perfecto, cualquiera lo entendería. Pero es nacional y en televisión nacional las reglas son otras. Además, está mal hecho. Se supone que es en vivo pero los cortes de sus editores se sienten demasiado. Y ni hablemos de la parte de los albures. ¡Es horario familiar! “Reina por un día” no debería de existir, punto, y menos por algo que estuve viendo la semana pasada y que sí es peligroso: la presentación de niños con discapacidad como gancho para el morbo. Esos niños merecen respeto, no que lo exhiban, los disfracen y los hagan llorar para subir el “rating”. ¿Pues no que hay mucho respeto hacia los menores de edad en la televisión mexicana? ¿Pues no que “Reina por un día” es algo increíblemente positivo? ¡Qué miedo! Mejor cambiemos de tema y rápidamente le hago una recomendación para esta noche: “Exploración Inca”. ¿Qué es? La nueva superproducción de History Channel que nos va a llevar por diferentes lugares de Sudamérica en una investigación arqueológica inteligente y espectacular. Yo ya la vi, aprendí mucho y me encantó. Su conductor (Felipe Varela) sí sabe de lo que está hablando y se pone a hacer cosas que normalmente no se hacen en esta clase de programas como trasladar rocas para imitar las técnicas de construcción de los antiguos pueblos de Perú. Son sólo cuatro episodios y se estrenan hoy a las 21:00 horas. No se los vaya a perder.


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