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MAL DE ORÍGEN

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA MAL DE ORÍGEN Equis, “Lucho en familia” es equis. ¿O qué quería que le dijera? ¿Que es la serie que México esperaba? Por supuesto que no. Se me hace imperdonable que después de exitazos humorísticos como “María de todos los Ángeles” y partiendo de un tema tan increíblemente maravilloso como la lucha libre mexicana, los responsables de esta emisión no hayan hecho nada medianamente divertido. “Lucho en familia” es como una telenovela de Argos, pero con la producción de “Bienes raíces”. O sea, un plomo. Un plomo bonito, pero un plomo al fin. ¿Y quién se va a querer divertir con eso? No sé usted, pero yo no me reí ni tantito y, por su horario, ni remotamente se me hizo un espectáculo para compartir con la familia. ¡Y se supone que es una gran comedia! ¡Y se supone que es un gran espectáculo familiar! Por si usted no sabe nada de lo que le estoy escribiendo, déjeme lo pongo en antecedentes. “Lucho en familia” es una serie de televisión anunciada como comedia familiar (tipo “The Middle”) que se transmite de lunes a jueves a las 22:30 por Azteca 7. Es un co-producción entre Corazón Films (“Amar te duele”) y Azteca (“Lo que la gente cuenta”) que narra las aventuras de un padre de familia que, ante la crisis, decide regresar a sus orígenes que son la lucha libre. El problema es que como que los responsables de este proyecto son intelectuales de izquierda, millonarios ociosos o gente que jamás en su vida han ido a las luchas, le quitaron toda su esencia a la gloriosa lucha libre nacional. En “Lucho en familia” las luchas son algo malo, prohibido, y ser luchador, sinónimo de vergüenza. ¿Se puede ser más prejuicioso en la vida? ¿Se puede ser más clasista? Se puede ser más ignorante? ¿Se puede sentir una mayor repulsión por algo que el gran pueblo de este país ama y que ha convertido en una de sus mayores riquezas culturales? Ya desde ahí, “Lucho en familia” está muerta y ni hablemos de las pretensiones de sus libretos, de lo mal diseñados que están sus personajes, de su espantosa dirección de cámaras (que todo el tiempo tiene temblando a las imágenes) ni de su insoportable lentitud escénica. Esta serie es muy mala. Punto. Y qué pena tener que decir esto porque ahí salen muchos de los más grandes actores del cine, el teatro y la televisión de nuestro país, y porque la música es fabulosa, pero cuando algo está tan mal de origen, no hay manera de pronosticarle un buen futuro. ¿O sí? ¿COPIARON A LOST? El domingo pasado se transmitió el último capítulo de una de las series de televisión más importantes de los últimos años: “Big love” de HBO. Y sí, aunque usted va a poder ver este episodio en repetición por la señal de ese importante canal de televisión de paga, a partir de este punto le voy a tener que decir en qué acaba porque es noticia, porque se tiene que discutir. Tome sus precauciones si no quiere que le venda trama. “Big love” termina cuando matan a Bill Henrickson (Bill Paxton), el protagonista de esta historia. En consecuencia, se castigó al personaje que más luchó por defender los derechos de los diferentes, se premió al conservadurismo, terminó “mal”. Yo no sé si los responsables de este título vieron el desenlace de “Lost” el año pasado y dijeron: por ahí hay que darle. Si matamos a Bill, vamos a provocar un escándalo. Pero la comparación es inevitable. ¿Por qué? Porque “Big love” iba por otro lado, era otra clase de serie, defendía otro tipo de valores, era una opción para muchas personas. Pero vámonos por partes porque es muy probable que usted jamás haya visto esta emisión. “Big love” era una serie que tocaba el tema de la poligamia a partir de situaciones religiosas muy específicas que se dan en ciertos rincones de los Estados Unidos. Pero la poligamia es ilegal. ¿Ahora entiende el dilema? Por más hermoso que fuera el amor que sentía el protagonista de esta historia por sus tres mujeres, ¿cómo iba a tener un final feliz? Eso hubiera metido en problemas de percepción a HBO. Tal vez hasta le hubiera provocado broncas legales. Fíjese cómo, en el primer mundo, es inimaginable que los medios se le trepen a la autoridad. ¿Podemos decir lo mismo de los medios mexicanos? Es un gran tema para reflexionar porque no es un atentado contra la libertad de expresión. “Big love” dijo lo que quiso. Es una cuestión de resultados, de desenlaces. Ahora, la triste conclusión de esta serie no estuvo tan del todo “mal”. Podemos decir que, al final, Bill se salió con la suya, que defendió su causa hasta el último de sus días y que su amor fue tan grande, tan cristiano, que trascendió la vida misma, se sacrificó, alcanzó la gloria. Siempre dije que Bill era uno de los grandes héroes de la televisión. ¿Y cómo terminan los grandes héroes sus historias? Inmortalizándose a través de la muerte. Descanse en paz Bill Hernickson. Descanse en paz “Big love”.


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