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OTRA DE NARCOS

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA OTRA DE NARCOS Hasta en esto de las narco-telenovelas hay niveles. No es lo mismo “El capo” que “El cártel 2, la guerra total” como no es lo mismo “La reina del sur” que “Muñecas de la mafia”. Hay producciones que son verdaderas apologías del crimen organizado, pero también hay otras que van más allá, que nos invitan a reflexionar. ¿Por qué le estoy comentando esto? Porque desde la semana pasada estoy viendo “Muñecas de la mafia” en el canal Unicable y mi cerebro no puede más. Es horrible. Sí, es una de las producciones más exitosas en la historia de la televisión colombiana. Sí, allá hay toda una cultura para sintonizar esta clase de contenidos. Pero a mí, como televidente mexicano, me molesta. Nosotros, a diferencia de los espectadores colombianos, estamos en otro momento en el combate al crimen organizado, preferimos otra clase de historias para relajarnos y, lo peor de todo, “Muñecas de la mafia” no es precisamente una obra maestra. A diferencia de “La reina del sur” donde el narco es sólo un pretexto para contarnos la historia de una mujer que se equivoca, “Muñecas de la mafia” es como una campaña de reclutamiento. Y es muy corriente. Todo el tiempo estamos viendo a la viejas enseñando carne y haciendo cosas estridentes que para lo único que sirven es para jalar “rating” fácil. A lo mejor para la Colombia de 2009 estuvo bien, pero para el México de 2011, no. A ojo de buen cubero, como que los responsables de este proyecto vieron el súper cañonazo de “Sin tetas no hay paraíso” y quisieron hacer algo parecido pero con más mujeres para tener más público y el resultado es una suerte de “Muchachitas” pero en narco. “Muñecas de la mafia” cuenta las aventuras de cinco hermosas chicas que ven en el crimen organizado una solución para sus problemas. Está la chava pobre, y la que es esposa de un delincuente, y la que le entra al negocio para ayudar a sus papás, y la hija del narco, etcétera, etcétera, etcétera. Por más que le busco y le busco, no le encuentro algo positivo. Si cuando menos sus responsables se hubieran metido con cuestiones más íntimas, originales y universales como lo de los implantes de senos de “Sin tetas no hay paraíso”, perfecto, hubieran terminado del otro lado en esto de las narco-telenovelas, pero no, se quedaron en la superficie. Hay que tener mucho cuidado cuando se manejan esta clase de contenidos a la hora de hacer televisión. Los mexicanos somos muy sensibles a la hora de mezclar melodrama y violencia. ¿No me cree? Nomás acuérdese de “Entre el amor y el deseo” de Azteca Novelas. ¿Puede haber algo más repugnante que ver a una mujer secuestrada y encadenada en el interior del contenedor de un trailer mientras un tipo seboso le mete la mano en la entrepierna y se desabrocha el cinturón para violarla? Bueno, pues esto acaba de pasar, en tono sensacionalista, con el personaje de Lorena Rojas, no tiene nada que ver con la propuesta original brasileña en la que está inspirada esta producción y es como para apagar la tele para siempre. ¿A usted se le hace muy divertido ver a una mujer secuestrada, encadenada y cuasi-violada en televisión? ¿A usted se le hace muy relajante? ¿A usted le gusta ver esto en compañía de sus hijos? No, pues con razón Televisa está ganando la batalla en materia de telenovelas. Al menos ahí sí hay cosas dignas y me refiero concretamente al paquete integrado por “Una familia con suerte”, “La fuerza del destino” y “Ni contigo ni sin ti”. “Una familia con suerte” se ha convertido en un fenómeno delirante, tanto por lo que pasa en sus escenas como por las estrategias de promoción de su productor, que incluyen unas convivencias populares enloquecedoras. Y como se parece tanto al formato de “Los Sánchez” pero al mismo tiempo tiene muchas diferencias, uno como televidente siente la confianza de estar sintonizando un producto conocido pero al mismo tiempo la aventura de lo diferente. “La fuerza del destino” es una joya. No me he perdido ni una escena desde que comenzó y todo el tiempo están pasando cosas, y todo el tiempo están pasando muchas. Y es impresionante el nivel de sufrimiento que han experimentado sus personajes, y lo bien construido que está todo. No quieres que se acaban los capítulos. Siempre quieres ver más. “Ni contigo ni sin ti” me fascina. ¿Sabe por qué? Porque me exige mucho como espectador. Por la complejidad de su estructura, por su cantidad de personajes, porque todos son medio buenos y medio malos, y porque todos sufren y se divierten. Pero eso me gusta. Me hace participar, me hace sentir inteligente, que soy parte de algo. Y si no estoy con una historia de amor, estoy con otra. Y si no estoy enamorado de un personaje, estoy enamorado de otro. Y siempre acabo de buenas. ¿Quién quiere ver “Muñecas de la mafia” teniendo todas éstas y muchas otras opciones en la tele? ¡Quién!


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