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CENSURA EN ESPACIO

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA CENSURA EN ESPACIO Ya ni le despistan los señores de Espacio. Antes, hacían unas presentaciones espectaculares con toneladas de publicidad a las que iban los más altos ejecutivos de Televisa y una caravana impresionante de comunicadores, estrellas e intelectuales. Se hablaba de programación, se discutían los grandes temas de la comunicación y se hacía crítica. Sí, siempre había habido un lugar para el entretenimiento, para frivolidades e incluso para las menciones comerciales, pero ahora sí se les pasó la mano. Espacio 2011 arrancó sin pena ni gloria en un escenario lleno a la mitad, sin la presencia de algún ejecutivo importante y con Jordi Rosado como el máximo representante del talento de Televisa. La gente, en lugar de cuestionar la pantalla, habla de temas que jamás van a provocar algo en Televisa como lo mal que anda nuestro país en materia de educación. ¿Puede haber algo más ocioso que eso? No sé usted, pero si yo fuera universitario jamás iría a Televisa para hablar de educación. Si tuviera la oportunidad de dialogar con esa empresa, le preguntaría sobre sus contrataciones, de la alianza con Iusacel, de Iniciativa México, de Telmex. De sus asuntos. Para hablar de la educación, me voy a otro lado. ¿O usted qué opina? El caso es que el lunes comenzó la versión 2011 de Espacio y que estoy convencido de que es el evento de vinculación universitaria más pobre, gris y controlado (por no decir censurado) en la historia de Televisa. Qué tan penoso no será este foro que en esta ocasión, por primera vez desde su presentación, no hay cobertura en vivo por televisión. ¿Se lo habrán dicho al estado de Puebla cuando se lo vendieron? Antes, ser la sede de Espacio convenía porque había varios canales de televisión en Cable y SKY transmitiendo y haciendo promoción las 24 horas del día. Hoy, nada. La única manera de medio enterarse de lo que está pasando es a través de uno que otro programa perdido en la inmensidad de la pantalla y por las redes sociales. Y para las cosas que se están diciendo, mejor ni enterarse porque luego la depresión es inminente. ¿Me creería si le dijera, por ejemplo, que ayer los conductores de Telehit le dijeron “chinga tu madre” a los estudiantes y ellos, en lugar de molestarse, les dieron las gracias “por educarlos”? Lo bueno es que esos mismos estudiantes son los que antes se estaban quejando de la mala educación en México que si no, me preocupaba. DAÑOS COLATERALES Lo que sí es una vergüenza es el contraste entre la televisión que estamos haciendo en México y la que se está haciendo en otros lugares del mundo. Mientras que aquí la tendencia es “Triunfo del amor” y “Entre el amor y el deseo”, en otros países se producen contenidos impresionantes. Y esto no sólo tiene que ver con las casas productoras, tiene que ver con un público que es más exigente, educado, participativo. Hoy, por ejemplo, le voy a escribir de una serie extraordinaria que misteriosamente nadie menciona, que es magistral y que usted no se puede perder. Es la tercera temporada de “Damages” que desde hace varias semanas se está transmitiendo domingo a domingo por el canal AXN. ¿La está viendo? Ojalá que sí y si no, corra a verla. “Damages” es una serie que cuestiona el sistema legal. Es como “Presunto culpable”, pero para la realidad de los Estados Unidos. ¿De qué trata? De algo tan simple y tan complejo como el mundo de los abogados. Cada temporada de “Damages” cuenta la resolución de un caso, ¡pero qué caso! Aquí las intrigas sí son pesadas, los rencores alcanzan niveles asesinos y la más blanca palomita resulta ser la peor de las mujeres. Ninguno de sus personajes se salva. Todos son malos, retorcidos, complejos. Y mientras vemos la resolución del caso vamos presenciando una guerra entre dos mujeres aparentemente opuestas en edad y en psicología pero que en el fondo son lo mismo: algo siniestro, algo perverso, un error. “Damages” es una de las serie más potentes del mercado, su reparto está integrado por algunas de las máximas celebridades del cine como Glenn Close y tiene una narrativa fascinante. De repente nos vamos seis meses en el futuro, luego viajamos al pasado, al rato nos ubicamos en el presente y como casi siempre sabemos lo que va a pasar, nos emocionamos el doble. Lo más admirable de “Damages” es que esto, que a todas luces sólo daba para una temporada, no ha parado de crecer y que en esta tercera entrega sigue siendo tan apasionante como cuando salió al mercado. Atrévase a ver una televisión diferente, buena, cara. Atrévase a ver “Damages”. El día que tengamos un programa de televisión así en nuestro país, algo grande va a pasar porque se necesita una apertura muy especial para permitir que exista una serie donde se digan las cosas que se dicen en “Damages” y aquí no permitimos que se diga nada, ni siquiera en Espacio. ¿O me equivoco?


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