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¡MALDITOS COPIONES!

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ¡MALDITOS COPIONES! El lunes me tocó ver la cosa más asquerosa del universo: “Grey’s anatomy” pero con un capítulo musical como para ir a patear a sus creadores de tan patético. Sí, leyó usted bien. Fue un capítulo musical: canto y baile alrededor de los quirófanos, de las áreas de cuidados intensivos y de las salas de espera. ¿Cómo diablos fue que se le ocurrió a los responsables de este concepto semejante estupidez? “Grey’s anatomy” no es una serie musical, sus personajes jamás se pondrían a cantar, a interpretar esos temas tan horribles ni a bailar en medio de una cirugía. Es una traición. ¡Hasta parece chiste! ¡“Hospital El Paisa”! ¡Cómo se nota que quisieron copiar a “Glee”. ¡Copiones! ¡Malditos copiones! Para que vea el impacto de “Glee” en la televisión de los Estados Unidos, para que vea que en todas partes se cuecen habas y para que se empiece a preocupar por “Grey’s anatomy”. Urge que los escritores de esta idea se ponga a hacer bien las cosas, que recuperen su esencia o que comiencen a pensar seriamente en la cancelación porque a pesar de que por ahí ha habido unos episodios magistrales (como el final de su temporada pasada), esto no da para más. Ya no queda nada de lo que le daba sentido a “Grey’s anatomy”: sus conflictos, su tono, su reparto. ¡Qué vergüenza! Y es que, no sé qué piense usted, pero yo creo que más vale una despedida a tiempo que una mala cancelación. Si no me cree, nomás acuérdese de ejemplos como el de “Lost” cuyos autores, antes de que aquello se desplomara, decidieron despedirse en grande y hacer historia. ¡Qué coraje! ¿Sabe por qué se lo digo? Porque “Grey’s anatomy” era verdaderamente grande, una serie de televisión exquisita que nos reconciliaba con nuestros sentimientos, uno de los pocos casos en esta industria donde se podía llorar. Por favor, no la dejen caer, no la traicionen, no nos vuelvan a salir con algo así. Y a propósito de este escándalo y de asuntos musicales, hoy a las 22:00, por Fox, comienzan los nuevos capítulos de “Glee” en México y usted no se los puede perder. “Glee” es una de las series más hermosas del mundo, un concepto divino y el capítulo de hoy lo hará reír, lo hará llorar y lo hará cantar. Es el famosísimo especial de “Thriller”, pero al mismo tiempo es un episodio donde pasan muchas cosas y todas como para volverse loco de felicidad. Luche por estar ahí y por olvidar lo de “Grey’s anatomy”. Luche. Yo sé lo que le digo. SKINS A LA MEXICANA Hace exactamente una semana se estrenó, a las 21:00, por el canal 52MX, la segunda temporada de una de mis series favoritas: “Roomies”. Y es mexicana, y se lo digo con orgullo porque luego queda la sensación de que en este país casi nadie puede hacer series buenas, pero no es cierto, aquí lo que sobra es el talento, lo que faltan son oportunidades. “Roomies” fue la primera serie de televisión que retrató con lujo de realismo el oscuro universo en el que se mueve la juventud chilanga del siglo XXI. Y lo mejor de todo es que, a diferencia de “Bienvenida realidad”, donde todo está dicho con una solemnidad como para apagar la televisión de por vida, “Roomies” es fresca, es chistosa, es un espectáculo sensacional. Para que usted se dé cuenta de lo que le estoy diciendo, imagínese una combinación de “Skins” y la película “Amores perros” pero con destellos de comedia. ¡Me encanta! Y no sé qué me encanta más, si la fascinación de descubrir a tantos actores, tan jóvenes y tan buenos, o su técnica de cine. Da gusto ver esas escenas, observar esa fotografía, escuchar esa música y vivir esa edición. “Roomies” no se parece a nada que usted haya visto en Televisa, Azteca, Once TV México, Sony, Fox o Cadenatres. Tiene su propio lenguaje audiovisual. Yo sueño con comprarla en DVD. En el remoto caso de que usted jamás la haya visto, le cuento que ésta es la historia de dos chavos, muy opuestos, que terminaron compartiendo su departamento, sus amigos y hasta su novia. Cada capítulo narra una aventura diferente, en un ambiente diferente, pero con unos textos particularmente buenos y con mucho relajo. ¿Cómo está la segunda temporada de “Roomies”? En términos de producción, tan buena como la primera. No hay manera de no admirar aquello, pero hay problemas literarios. El capítulo de la semana pasada fue algo así como la despedida del personaje que más le daba sentido a esta serie y sin él, dudo que funcione. Por si esto no fuera suficiente como para preocuparse, hubo broncas con el escritor Alejandro Valdés que, hasta donde tengo entendido, era el creador original de este concepto. Y si “Roomies” ya no va a tener a los mismos personajes ni al mismo escritor, entonces ya no va a ser “Roomies”. ¿Qué va a ser? Vamos a descubrirlo juntos esta noche, igual crece o igual se hunde como muchas series mexicanas cuando comienzan una segunda temporada. Vamos a ver.


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