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LOS PROGRAMAS MÁS ODIADOS DE MÉXICO

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA LOS PROGRAMAS MÁS ODIADOS DE MÉXICO Hace unos días se me ocurrió preguntar en Twitter y Facebook cuál era el programa más odiado de la televisión mexicana. Pensé que sólo uno que otro cibernauta despistado me iba a contestar. ¡No! Inmediatamente cayó una cascada de mensajes. ¡Por un lado! ¡Por el otro! Hasta hubo amigos de la industria que me llamaron por teléfono para darme su opinión en privado. Se puso grueso. ¿Y cuáles fueron los “ganadores”? Por cuestiones de espacio nada más le voy a mencionar los primeros cuatro lugares. Tome nota. En la posición número cuatro está “Se vale”, el programa de revista de mediodía de El Canal de las Estrellas. En el tercer lugar, “Guerra de chistes” de Telehit. La gente verdaderamente lo detesta y se expresa muy mal de sus conductores. En la posición número dos está “Cosas de la vida”, una aberración del destino que ensucia la programación de Azteca 13. ¿Y en primer lugar? ¿Cuál es el programa más odiado de todo México? “Laura”, el “talk show” de Laura Bozzo en Televisa. No se necesita ser muy listo para entender por qué hay tantas personas que detestan esta emisión y a su conductora. En Twitter, en varias ocasiones, imaginar muertes para Laura Bozzo ha sido uno de los 10 temas más comentados del momento. Y si a esto le agregamos que México es uno de los tres países del mundo en donde más se twittea, definitivamente la raza le trae ganas a la “señorita” Laura. Muy aparte de que yo no soy una casa encuestadora y de que la gente que me hace el favor de seguir mis cuentas en las redes sociales no debe ser muy representativa de un universo tan enorme y complejo como el de los televidentes mexicanos, estos resultados tienen que significar algo. ¿Qué? En una primera lectura, que el público está harto de “Laura”, “Cosas de la vida”, “Guerra de chistes”, “Se vale” y de otros ocho o nueve títulos que fueron los que más me mencionaron. Pero en otras lecturas, lo que los twitteros y facebookeros me respondieron significa algo más. Yo no creo que sea casualidad que prácticamente la totalidad de los títulos que me mencionaron corresponden a varios de los programas más vistos de México. Nadie me habló mal de las producciones pequeñas de los canales de nicho o de las emisiones de la televisión pública nacional. Es como si fueran sagradas en automático. ¡Por qué! A esos canales yo le conozco decenas de porquerías iguales o peores que las de Televisa y Azteca. ¿Qué es lo que le trato de decir? Que los mexicanos somos muy buenos para quejarnos de la televisión que vemos, pero no para cambiarle de canal. Y que los hombres y mujeres que vivimos en este país, dominamos la paupérrima programación de Televisa y Azteca, pero desconocemos lo demás. No nos atrevemos a navegar por los canales de las otras empresas, no sabemos qué pasan, a qué hora lo pasan, quiénes son los que conducen ni de qué trata cada concepto. Mientras títulos como “Laura”, “Cosas de la vida”, “Guerra de chistes” y “Se vale” sigan siendo vistos, ¿a quién le importa si el público los ama o los odia? El negocio de la televisión no es caerle bien a la gente. El negocio de la televisión es que la vean. ¿No será una cuestión de pose? ¿No será un asunto de doble moral? En este país hay cosas que se ven bien y cosas que se ven mal. Se ve bien insultar a Laura Bozzo y a Rocío Sánchez Azuara. Se ve mal reconocer que uno las mira todas las tardes y que se sabe de memoria sus casos y sus recomendaciones. No me malinterprete. Coincido al 100 por ciento con estos resultados. Estoy convencido de que estas producciones son tóxicas pero también quiero ir más allá. ¿Por qué odiamos tanto los títulos que más vemos? ¿Por un cuestión de clase? ¿Porque eso nos da una sensación de superioridad? ¿Porque nos duele reconocer lo que somos como país y como individuos? A mí no se me hace una coincidencia que un alto porcentaje de los “ganadores” en esta pregunta (que terminó convirtiéndose en un sondeo) hayan sido programas de corte popular. ¿Qué tenemos los mexicanos en contra de las emisiones que le gustan a la gente pobre? ¿Por qué atacamos los conceptos que están diseñados para las personas menos favorecidas en términos educativos de nuestro país? ¿Acaso estos millones de hombres y mujeres no tienen derecho a divertirse? ¿Por qué ellos tendrían que estar mal y nosotros bien? ¿Nada más porque ven otra cosa? ¿Nada más porque vemos lo mismo? No cabe duda, somos intolerantes, clasistas y muchas cosas más que tenemos que pensar y que están presenten en los éxitos y los fracasos de nuestra televisión, en los programas que odiamos y que amamos. Ahora traslade todo esto que le acabo de decir de la televisión a otros ámbitos de nuestra realidad nacional como la política, la religión o el sector empresarial. ¿Usted cree que ahí sí la relación entre lo que odiamos y lo que triunfa es diferente? ¿Lo es?


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