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¿PUEDE HABER ALGO MÁS FRUSTRANTE QUE ESTO?

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ¿PUEDE HABER ALGO MÁS FRUSTRANTE QUE ESTO? Las cosas están tan mal en nuestro país que está comenzando a pasar algo terrible: hay programas de televisión que ya no aplican para México. ¿Cómo cuáles? Como “Fairy legal” y “The defenders”, dos de los lanzamientos más importantes de la temporada. ¿Qué es “Fairy legal”? Un experimento maravilloso que juega a comparar el mundo de los abogados de San Francisco con el universo de los cuentos de hadas. Sí, yo sé que suena rarísimo pero le juro que es cierto, que funciona y que es una de las mejores producciones televisivas que tenemos en este momento en pantalla. Se transmite todos los domingos a través del canal Studio Universal y es la historia de una abogada especializada en negociaciones, muy joven, que acaba de perder a su padre. Ella, como protagonista, es divina, fresca, simpática. La veo y no puedo evitar acordarme de otras protagonistas juveniles que hicieron época como las de “Ghost whisperer” y “Ally McBeal”. Cada capítulo de “Fairy legal” cuenta la resolución de un caso judicial y algún aspecto de la vida personal de esta licenciada que, por supuesto, incluye amor, sexo y familia. ¿En dónde está la vinculación de esto con el universo de los cuentos de hadas? En que la protagonista de esta historia se asume como Dorothy, la heroína de “El mago de Oz”, y de que cada una de las personas que la rodean equivale a algún personaje de este clásico de la literatura infantil. Ver “Fairy legal” es como ver “El mago de Oz” pero con abogados. Por tanto, se convierte en un espectáculo familiar, positivo. A mí me tiene muy impresionado. ¿Y “The defenders”? ¿Qué es? La super-apuesta de Sony para sustituir a “Desperate housewives” en el horario estelar de los miércoles. De ese tamaño de serie de televisión estamos hablando. “The defenders” es como “Boston legal” pero corregida, aumentada y en Las Vegas. Es la historia de dos abogados con diferentes edades, complexiones físicas y perfiles psicológicos que, mientras van resolviendo sus casos, van creciendo como personas. Obviamente los dos son muy chistosos, están interpretados por grandes leyendas de la industria de la televisión estadounidense (James Belushi y Jerry O´Connell) y tienen todo el presupuesto del mundo. Como suele suceder en estos casos, hay un personaje femenino extravagante (una bailarina exótica que dejó las lentejuelas para ponerse a trabajar de abogada) y unas historias perfectamente bien escritas. Cada episodio trata de un caso como para emocionarse y ponerse a pensar, incluye alguno de los muchísimos aspectos espectaculares de Las Vegas y erotismo fino, mucho erotismo fino. No sé si el público de “Desperate housewives” (que bajó de horario) esté dispuesto a cambiar los enredos de todas aquellas mujeres por esto que es tan masculino, pero de que la serie es buena, por supuesto que lo es. ¿Cuál es la nota? Lo que le comenté al principio de esta columna: lo mal que están las cosas en este país. ¿Y? ¿Qué tiene que ver esto con “Fairy legal” y “The defenders”? Lo mismo que tiene que ver con muchas otras series de abogados que nos están llegando de Estados Unidos: no vienen al caso, dan coraje. ¿Puede haber algo más frustrante para un ciudadano mexicano de la actualidad que sentarse a ver una serie gringa de abogados donde la justicia funciona? Aquí estamos en “Presunto culpable”, nuestros pobres abogados no tienen manera de defender a nadie y los jueces se comportan como burócratas a los que les pagan por tener a la gente encerrada durante años antes de decidir si deben purgar una condena o regresar a sus hogares. Nuestros juicios no son ni tan bonitos, ni tan limpios ni tan emocionantes como los de “The defenders”. Aquí, hablar de abogados es hablar de broncas, de tranzas, de problemas que jamás se van a resolver por las buenas, de algo que nadie quiere ver. Salirle a un mexicano con el chiste de que un juicio puede ser visto como un cuento de hadas, como en “Fairy legal”, es poco menos que un insulto. Aquí son como películas pero de terror, de ésas donde todos acaban mal, de ésas donde prevalecen los prejuicios de clase, de raza, de sexo. No sé si a usted le pase igual pero yo veo las series importadas de abogados, en general, y siento que estoy viendo programas de ciencia ficción, aventuras de mundos lejanos, de cosas no existen. Pero como no son ni producciones de ciencia ficción ni espectáculos de mundos lejanos, por más “show” que les pongan, me aburren, me frustran. Lo que es vivir en un país que no funciona, ¿verdad? Con razón aquí no se hacen series de abogados y cuando se hacen, como “Alma legal”, fracasan. Qué mala onda, porque por tener el sistema que tenemos nos estamos perdiendo de una de las tendencias más populares de la televisión internacional, porque nos estamos perdiendo de lo que se siente que exista la justicia. ¿O me equivoco?


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