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MÁTALOS A TODOS

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA MÁTALOS A TODOS ¡Alto! Deje de hacer cualquier cosa que esté haciendo en este momento porque le voy a escribir de algo muy importante. ¿De qué? De “Spartacus: gods of the arena”, la serie que se va a estrenar el próximo domingo en el canal Moviecity, un verdadero acontecimiento para el mundo de la televisión. ¿Por qué? Porque supera cualquier otra cosa que usted haya visto en materia de acción, suspenso, sexo y violencia incluyendo a la mismísima “Spartacus: blood and sand”. No sé cómo vaya a reaccionar usted cuando la vea, pero yo, nada más en el capítulo uno, grité, me jalé los pelos, me pegué en la frente. ¡Es brutal! Aquí ya no se trata nada más de ver las cabezas volando por el aire, los chorros de sangre salpicando todo lo que encuentran a su paso y a dos mujeres haciendo el amor con auténtica rabia, se trata de echarle creatividad, de hacer cosas que nadie más haya hecho. ¿Y qué cree? Los responsables de esta maravilla lo consiguen. Nada más en los primeros capítulos de “Spartacus: gods of the arena” salen unas escenas que yo jamás había visto en mi vida. No le voy a vender trama, pero el episodio uno hay una secuencia con un gladiador peleando con los ojos vendados como para ponerla en los nuevos libros de historia de la televisión de tan revolucionaria. ¿Qué es “Spartacus: gods of the arena”? La precuela de “Spartacus: blood and sand”, una serie de tan sólo seis capítulos (en el mejor estilo de las producciones inglesas) que, bajo el lema “¡Mátalos a todos!” narra muchos de los antecedentes de aquella gran historia que nos dejó con la boca abierta el verano pasado. En el remoto caso de que usted no la haya visto, no se preocupe. “Spartacus: gods of the arena” vale como producto independiente. Es tan clara que nadie va a batalla para entenderla, para gozarla. Digamos que es la historia de cómo, una pequeña escuela de gladiadores perdida en la inmensidad del Imperio Romano, se transforma en un fenómeno social. Y esto incluye los conflictos de sus dueños, de sus aliados, de sus enemigos, de sus gobernantes y, por supuesto, de sus guerreros. ¿Qué clase de conflictos? Éticos, eróticos, políticos, económicos, deportivos. No hay manera de ver eso y de no involucrarse. “Spartacus: gods of the arena” es una combinación de espectáculo de artes marciales extremas con cine de superhéroes, novela gráfica, animación japonesa, teatro clásico, “reality show”, película soft-porno, telenovela y muchas cosas más. No es un caramelito para mentes ociosas, es una puesta en pantalla fuerte y que a base de estarnos golpeando el cerebro, nos purifica (catarsis). Verla es una experiencia muy terapéutica, relajante, especial. “Spartacus: gods of the arena” es justo el tipo de entretenimiento que una sociedad como la nuestra necesita. ¿En qué me baso para decirle esto? En que los mexicanos hemos visto tantas cosas, tan violentas, en tantas partes, en los últimos años, que ya no cualquier programa de televisión nos impresiona. “Spartacus: gods of the arena” no sólo nos impresiona, nos sorprende, nos lleva a otro nivel. Y antes de que se asuste, déjeme hacerle una aclaración: esta serie no promueve ni la violencia ni el crimen organizado ni nada que nos vaya a hacer daño. La violencia en el mundo real no es así, las cabezas no se cortan así, la sangre no brota así. Nada es así. Esta producción del mismo creador de “Smallville” exagera todo, como en los comics, precisamente para que lleguemos a otra parte, para que entendamos que se trata de un “show”, para que sintamos, para que reflexionemos. Ahora, si usted, como yo, tuvo oportunidad de ver “Spartacus: blood and sand” en 2010, va a ser feliz porque va a entender cómo fue que se llegó a aquella historia, porque va a volver a ver a muchos personajes que creíamos perdidos porque fueron asesinados al final de aquella producción y hasta le va a tocar la construcción de la arena en la que pelearon aquellos gladiadores. A mí lo que más me impresiona de “Spartacus: gods of the arena” es la sabiduría de sus escritores para darle continuidad a aquel éxito sin la presencia de su actor protagónico (que se tuvo que ausentar del medio artístico una temporada por problemas de salud). Y en efecto, a pesar de que pasó el tiempo, todos los actores de esta serie se ven más jóvenes que en la serie original. Es como si la hubieran grabado antes. ¡Lo que es saber hacer las cosas! ¿Me acepta una recomendación? Si puede, vea “Spartacus: gods of the arena” en tercera dimensión. Le juro que su vida va a cambiar cuando reciba en la cara toda esa sangre, todos esos cuerpos desnudos y toda esa brutalidad. No se pierda “Spartacus: gods of the arena”. Se estrena este domingo a las 22:00 horas por Moviecity con varias repeticiones. Consulte a su operador de cable o de antena directa al hogar. ¡Le va a encantar!


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