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CRÍTICA A “CAMPAÑEANDO”

EL POZO DE LOS DESEOS PREPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA CRÍTICA A “CAMPAÑEANDO” Atacado. Cuando comenzó “Campañeando” yo estaba atacado porque, para variar, los señores de Azteca lo sacaron al aire con 25 mil estrenos y movimientos, como para que se perdiera en la inmensidad de la nada. Y como si esto no fuera suficiente, ni a usted, ni a mí ni a nadie nos explicaron qué era, cuánto iba a durar cada una de sus emisiones, si se iba a transmitir nada más los lunes o de lunes a viernes. ¡Nada! Allá van Mónica Garza, Carolina Rocha y Vicente Gálvez mal vestidos y con una escenografía como de televisora pública de rancho a hacer una cosa rarísima que ni era informativa, que ni era de análisis y que ni era de entretenimiento. Yo supuse, por el título, que era un programa como “Ventaneando” pero de política. ¿Pero era un programa? ¿Un programa o una cápsula? ¿Un programa o un sección de “Hechos”? Y si era una sección de “Hechos”, ¿qué estaba haciendo ahí, entre “Buenas noticias” y “Los protagonistas”? ¿Qué nos está tratando de decir Azteca con un “Venteando” político? Me queda claro el homenaje en vida para Pati Chapoy, ¿pero y lo demás? ¿Nuestros políticos están tan mal que ya se va a hablar de ellos como se habla de las estrellas del corazón? ¿No será contraproducente? ¿Y si no es parejo? Mire, para no hacerle el cuento largo, la noche del estreno de “Campañeando” yo me convulsionaba de la rabia porque aquello se me hacía un caos, porque vi a los conductores muy nerviosos y porque el título se me hizo la cosa más nefasta del universo. ¿A quién se le ocurre ponerle “Campañeando” a un proyecto de televisión? ¿Nomás se va a transmitir antes de la campañas electorales? ¿De cuáles? ¿De las de este verano o de las de 2012? Afortunadamente, como en los días en que se presentó este proyecto hubo una avalancha de estímulos en las pantallas, lo fui dejando, lo fui dejando, pero jamás lo dejé de ver. “Campañeando” se estrenó un lunes, y nada. Luego vino el capítulo del martes, y nada. Pero llegó el de su primer miércoles y, ¡Dios de mi vida!, se puso buenísimo. ¿Por qué? Porque sus conductores se dejaron de tomar tan en serio, se relajaron y comenzaron a decir y a hacer una cosas fuertísimas, divertidísimas. ¡Hasta sacaron una bandera gay para hablar del gobernador de Jalisco! ¿Cuándo había visto usted una bandera gay en un espacio de Azteca 13? ¿Cuándo la había visto en un proyecto de Azteca Noticias? A partir de ahí nació el verdadero “Campañeando”, nació un clásico. No ha habido día en que Mónica, Carolina y Vicente no hayan inventado algo chistoso para balconear a nuestros políticos, desde arbolitos genealógicos hasta credenciales de elector pasando por mapas de colores, pasteles y chacharitas. Y esto, en la sacrosanta televisión abierta de este país (la que si no se vende, poco le falta para hacerlo), es un hallazgo, una revelación. Me siento exactamente igual como cuando nació “Ventaneando” en 1996, como cuando Brozo sacó la primera versión de “El mañanero”, como cuando apareció “Almohadazo”, como cuando vi el debut de Jairo Calixto Albarrán en “Política cero”. Estoy ante algo fresco, rudo, entretenido, necesario y fabuloso que va a quitarle la etiqueta de intocable a la clase política nacional y que necesariamente va a contribuir a fomentar la crítica, a que esto mejore. ¡Bravo! De mí se acordará, si a “Campañeando” no le meten el pie (algo muy común en Azteca), se va a convertir en una de las producciones más importantes de toda la televisión nacional, en un referente para los gobernantes, para los políticos, para las elecciones. Y ni hablemos de lo que esto va a representar a nivel influencia para Grupo Salinas. “Campañeando” va a ser un título que inmediatamente van a tratar de copiar en otras televisoras. “Campañeando” va a ser un cañonazo. Todo es cuestión de que el concepto se sostenga y de que sus conductores sigan siendo tan libres y creativos como han sido hasta ahora. Además, es impresionante el respeto que “Campañeando” ha tenido con el calendario electoral y con los políticos. A diferencia de “Ventaneando”, donde de a tiro por viaje agreden a las estrellas a base de albures, groserías y chistoretes de mal gusto, en “Campañeando” sólo hemos visto creatividad y unas imágenes deliciosas: besos, bailes, discursos. Nuestros políticos no necesitan que los insulten para que usted y yo nos demos cuenta de lo que están haciendo. Ellos se insultan solos. Obviamente hay ene cantidad de sutilezas que se tienen que perfeccionar, pero ver “Campañeando” todas las noches en Azteca 13 es como ver un sueño convertido en realidad. ¿Sabe usted cuántas personas habían soñado con tener un programa así? ¿Sabe usted cuántos años tiene esta idea de andar rondando en la industria de la televisión mexicana? “Campañeando” es grande y a mí, por lo pronto, ya se me quitó lo atacado y lo gozo como nadie. ¿Usted no?


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