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DOS DESASTRES

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA DOS DESASTRES Hay muchas situaciones que se están presentando en la televisión que me dan miedo por todo lo que implican a nivel ético, político y comercial. ¿Como cuáles? Como la producción de ciertos programas que aparentemente son una cosa pero que en realidad son otra tipo “Todo el mundo cree que sabe”. Para nadie es un secreto que ese proyecto es un comercialote para el sindicato de la maestra Elba Esther Gordillo, una especie de campaña de relaciones públicas, un freno para la crítica. Es un problema. Y así que dijera usted: “¡No’mbre! ¡Qué barbaridad! ¡Qué espectáculo tan más divertido! ¡Jamás me lo voy a perder!” ¡Pues no! “Todo el mundo cree que sabe” es como la copia de la copia de mil y un emisiones que le han dado la vuelta al mundo de diferentes maneras y a pesar de la conducción de Marco Antonio Regil deja mucho, muchísimo que desear. ¿Por qué le estoy escribiendo esto? Por el estreno de “1, 2, 3 X México” (El Canal de las Estrellas) y una crítica que le debo desde hace semanas: el lanzamiento de la segunda temporada de “Lotería mexicana” (Azteca 13). Ambas producciones pertenecen exactamente al mismo esquema de “Todo el mundo cree que sabe” y las tenemos que discutir. 1, 2, 3 X MÉXICO Insoportable, “1, 2, 3 X México” es insoportable porque ni es un programa de concursos, ni es una emisión de divulgación turística, ni es una revista de entretenimiento, ni nada, sólo un pretexto para sangrar a la Secretaría de Turismo. De repente sale Alan Tacher vestido de una manera que choca con su imagen pública, con tres monas buenísimas, haciéndole unas preguntas, que no le dicen nada a nadie, a tres equipos de personas que se supone que están luchando por ganarse un viaje a algún punto de nuestro país. Luego los pone a hacer tonterías dizque extremas plagiadas de un montón de conceptos que usted y yo hemos visto hasta el cansancio. Mientras todo esto pasa, nos meten unas capsulitas con datos inconexos de diferentes destino turísticos y temas abstractos (gastonomía). ¿Y todo para qué? Para que al final el equipo ganador, en lugar de llevarse el premio, tenga la posibilidad de pasar a una catafixa donde, o se gana el viaje o se gana alguna otra cosa. En resumen, ni vimos un concurso a base de ingenio, ni vimos uno de destreza física, ni nos dieron ganas de viajar por México ni nos pasamos un buen rato participando desde casa. Le puedo escribir diez columnas contándole puras cosas espantosas de este proyecto, pero seré breve y me voy con los dos aspectos que se me hacen los más importantes. Primero, ¿quién es el público de este programa? ¿El mismo de “Laura”? ¿El público de “Laura” es el que va a gastar una fortuna en los destinos turísticos de México? ¿No hubiera sido mejor meter este “show” en algún otro lado? Segundo, no le creo a “1, 2, 3 X México”. ¿A usted le consta que los resultados de su primera emisión fueron de verdad? ¿Sintió el poder de la autoridad competente? Yo, no. ¡Fatal! LOTERÍA MEXICANA 2 ¡Dios de mi vida! ¿Qué fue lo que pasó aquí? Hasta donde yo me había quedado, “Lotería mexicana” es un programa muy padre. Su nueva versión es un asco. ¿Por qué? Porque haga de cuenta que sus responsables, en lugar de incrementar las fortalezas del concepto que habían desarrollado, las desecharon y decidieron copiar a “TV Millones” que es basura entre la basura. ¿Resultado? Lo que alguna vez fue una excelente plataforma de divulgación para la Lotería Nacional, degeneró hasta convertirse en un programa chattarra. Usted sabe, chistoretes extraños, dinámicas de mal gusto, juegos que no conducen a nada. Qué tan mala no será la segunda temporada de “Lotería mexicana” que lo menos importante de ella es el juego de la Lotería. Por si usted no tiene ni la más remota idea de lo que le estoy comentando, le explico: Lotería Nacional sacó al mercado un nuevo sorteo inspirado en la lotería, nuestro ancestral juego de mesa. La idea de “Lotería mexicana” es que usted compre las tablas y se ponga a jugar en casa mirando la televisión. ¿Sabe usted la desgracia que es que a nadie le den ganas de jugar mientras está mirando la tele? La culpa no es ni de Raquel Bigorra ni de Mauricio Mancera, sus nuevos conductores. La culpa es de la producción que, o cambió de mando o se volvió loca, pero que definitivamente no entiende lo que está haciendo. La Lotería Nacional es una de la más queridas instituciones de este país, es sagrada, es cultura. Acuérdese de los billeteros, acuérdese de la esferota, acuérdese de mil y un aspectos maravillosos. ¿Y en qué acabó? En poco menos que un producto milagro presentado entre chichis y nalgas. ¡No se vale! Y menos cuando la primera temporada había estado tan bien. ¿O me equivoco? P.D. Nos vemos en el Foro Mundial de Medios públicos. Se va a poner muy bueno. Métase ya a www.foromundialmediospublicos.org.


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