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¿POR QUÉ NO NOS QUEJAMOS DE ESTO?

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ¿POR QUÉ NO NOS QUEJAMOS DE ESTO? Todavía no puedo creer lo que está pasando en este país: mientras que la televisión está llena, verdaderamente llena de magníficas opciones, el público y la prensa prefieren perder su tiempo con sólo dos o tres malos títulos. Y no lo digo por la inmensa cantidad de finales de temporada que se han estado transmitiendo en el cable y las antenas directas al hogar en los últimos días, hablo de programas frescos y de series maravillosas como “Gran reserva”. ¿La ha visto? Dígame que sí porque es una obra maestra de la televisión española que hace poco se estrenó por el canal TVC y que vale 400 veces más que “Mujeres asesinas”, “El equipo” y “Bajo el alma”. ¿Qué es “Gran reserva”? Un espectáculo ideal para el público mexicano, una serie-novela tipo “Cuna de lobos”, “Pasión y poder” e “Imperio de cristal” que combina las más enloquecedoras intrigas, amor, odio y dinero alrededor de dos familias que se dedican a la producción de vinos. Por supuesto, hay muertos, atentados, intereses, manipulaciones, lujuria y valores familiares. La veo y no puedo evitar acordarme de los buenos tiempos de las telenovelas primetime tipo “Dallas”, “Dinastía” y “Falcon Crest”. “Gran reserva” es eso y considerando la tendencia de nuestro mercado a volver al pasado, creo que sería un cañonazo. Además, aquí sí hay presupuesto. Los viñedos son los impresionantes campos de La Rioja, las escenas están montadas con un exquisito gusto cinematográfico y el reparto incluye a muchas personalidades, de varias generaciones, que usted inmediatamente va a ubicar de las películas. A mí me encanta su dramaturgia, que jamás deja de ser melodramática, adoro sus componentes policíacos y le admiro que, al igual que otros productos ibéricos tipo “El internado” y “Cuéntame cómo pasó”, tiene la capacidad de involucrarnos. Usted la mira y le juro que comienza a participar, a atar cabos y a tratar de descubrir quién hizo tal o cual maldad. Y ni hablemos de la fotografía, de la música o del vestuario porque entonces sí no acabaríamos nunca. Por favor, acépteme una recomendación y busque “Gran reserva” en el canal TVC, en internet o donde pueda, disfrútela con todo su entusiasmo y reflexione. ¿Cómo es posible que los españoles nos estén regalando tantas y tan buenas historias y nosotros, lo mejor que tenemos, son “showcitos” como “Morir en martes” que ni siquiera cumplen con los más elementales requisitos dramáticos de un espectáculo audiovisual? ¿Cómo es posible que estemos permanentemente idiotizados con emisiones como “Laura”, “Pequeños gigantes” y “Extra normal” mientras el mundo vibra a otro ritmo? ¿Será porque nos gusta? ¿Será porque en el fondo somos eso? Yo que usted abría mi mente y me enfrentaba a otra clase de experiencias. Hoy, por ejemplo, comienza una nueva temporada de “The Office” en el canal FX y le tengo varias buenas razones para que no se la pierda. “The office” es uno de los conceptos más exitosos y divertidos de la televisión de los Estados Unidos, los capítulos que se van a estrenar van a ser los últimos con Steve Carell y vamos a ver la participación especial de inmensas personalidades como Kathy Bates. Por si usted no lo sabe, “The office” es la versión gringa de un popular formato británico de comedia que desnuda todo lo que sucede en una oficina como la suya o como la mía a través de una técnica como de “reality show”. Por supuesto es una serie dramatizada y le resultado es una explosión de situaciones y de retos actores que lleva la televisión a otro nivel. Y lo más impresionante es la radiografía. Le juro que a pesar del tiempo y la distancia, usted mira “The office” e invariablemente va a sentir que se está viendo a si mismo y a sus compañeros de trabajo. Tanto la versión original como la de los Estados Unidos son extraordinarias y tienen muchos puntos a favor ante los números y ante la crítica, pero al igual que con otras emisiones que han durado demasiado o que han pasado por diferentes escándalos como “Two and a half men”, llegó el momento de hacer cambios. ¿Resistirá “The office” la salida de Steve Carell? ¿No hubiera sido mejor cancelarla y dar por acabado este asunto? ¿Por qué la televisión es así? En México nos quejamos de que empresas como Televisa, Azteca o Argos-Cadenatres, nomás ven que algo les funciona, lo alargan y lo alargan hasta despedazarlo. ¿Por qué no nos quejamos cuando las poderosas casas productoras internacionales hacen exactamente lo mismo con sus series? ¿Cuántos títulos no conoce usted que debieron haber acabado hace varias temporadas? ¿Cuántos conceptos de otros países no conoce usted donde los repartos van y vienen en una absoluta falta de respeto para su público y sus creadores? Busque hoy “The office” en FX, es un buen pretexto para sonreír, pero también es un buen pretexto para ponerse a pensar. ¿A poco no?


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