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UN CANAL PARA RECORDAR

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA UN CANAL PARA RECORDAR Hay muchas cosas que no se dicen de la televisión de este país, algunas malas, muy malas, pero también otras que son sorprendentemente buenas. ¿Sabía usted que México tiene una señal que es motivo de envidia a nivel internacional? ¿Sabía usted que en este momento hay países estudiando esa frecuencia como un referente, como algo que se tiene que copiar? Y no, no es El Canal de las Estrellas, Azteca 13, Cadenatres, el canal 52MX o Multimedios Televisión. Es El Canal del Congreso, esa modesta estación pública que se puede ver en todo el país y hasta en el sur de Estados Unidos por diferentes sistemas de televisión de paga. El Canal del Congreso es uno de los modelos más admirables que jamás hayan surgido en la historia de la comunicación mexicana. Aquí no hay de que llamó el presidente porque no le pareció lo que se estaba diciendo de él en una asamblea y sácalo del aire inmediatamente, mucho menos el viejo truco de que como nos acabamos de pelear con determinado empresario tenemos que hablar mal de él para aniquilarlo. ¡No se puede! Las personas que diseñaron el marco legal de El Canal del Congreso fueron tan sabias que lo blindaron de tal manera que no hay forma de que no sea transparente y democrático. Esta señal fue tan bien planeada que ni siquiera hay manera de bajarla de alguna cablera o de alguna antena directa al hogar. Sale porque sale y dice lo que tiene que decir porque dice lo que tiene que decir. Haga memoria. ¿Ya se dio cuenta de la cantidad de momentos históricos de lo que usted y yo hemos sido testigos desde hace más de 13 años gracias a la existencia de este canal? Y hemos visto imágenes muy duras en contra de los representantes de un partido, y hemos visto imágenes peor de duras en contra de los representantes de otros. Es increíble, tanto como el hecho de que estos señores están transmitiendo las 24 horas del día los 365 días del año con más del 90 por ciento de sus contenidos de producción propia a pesar de que como buena estación pública tienen un presupuesto limitado. Si esto no es una historia de éxito, entonces yo ya no sé qué es. ¿Por qué le estoy escribiendo de este tema precisamente hoy? Porque hace poco tuve oportunidad de charlar con representantes de industrias televisivas de diferentes países del mundo que no daban crédito de la maravilla de canal del congreso que tenemos, porque aquí nadie le hace fiesta a esta señal, porque eso se me hace muy injusto y porque estoy harto de que todo tenga que ser basura en la televisión mexicana. Sí hay opciones y sí hay lugares donde las cosas se están haciendo bien. ¿Sabía usted que El Canal del Congreso tiene un órgano rector bicameral y plural que garantiza su calidad y que defiende sus valores y principios hasta en los más mínimos detalles? Esta gente ha evolucionado, ha crecido. Están en internet y las redes sociales, están transmitiendo a través de dispositivos móviles como los teléfonos celulares y próximamente van a tener su canal abierto con señal digital. Por si esto fuera poco, han perfeccionado sus producciones y han mejorado su parrilla de programación. Antes, nomás veíamos las sesiones y quien podía, las entendía. Ahora hay transmisiones previas que nos explican las cosas. Y podemos ver en diferentes recuadros lo que está sucediendo en otros eventos que se están llevando a cabo al mismo tiempo. A esto súmele que El Canal del Congreso pasó de un servicio noticioso a varios. Están sus tradicionales “Noticias del congreso” de las noches, pero también su “Avance informativo” de las tardes y sus resúmenes de fin de semana. ¿Y qué me dice de sus programas de opinión, análisis y debate? Tienen a personalidades que van desde grandes nombres como Javier Solórzano y Leonardo Curzio hasta jóvenes talentos como Nacho Lozano y Gerardo Montes pasando por gente como Juan Pardinas y Olga Bustos. Podemos hablar de sus clásicos como “Mesa de diálogo”, ¿pero cómo ha visto las producciones para niños como “Anímate con tu congreso”, los programas para jóvenes como “Visión universitaria” o “Con derechos” que es uno de los pocos programas sobre derechos humanos de nuestra televisión. Aquí hay muchas aportaciones como lo que estos productores están haciendo con las películas. Sí, El Canal del Congreso analiza películas, pero películas con un corte muy específico, social, y las discute enfrentando a los actores que las hicieron con varios legisladores. ¿Y qué me dice de sus series documentales de producción propia sobre temas como la historia de la prensa nacional o de contenidos de otros canales o de otros países que hemos estado viendo últimamente? El Canal del Congreso no es un canal público como Once TV México o como TV UNAM, es un canal legislativo pero como canal legislativo está haciendo cosas sorprendentes y llegó la hora de reconocérselo. ¿A poco no?


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