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ES MALA. PUNTO

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA ES MALA. PUNTO ¿Qué onda con las telenovelas de este país, eh? El lunes nos anunciaron la nueva etapa de “Emperatriz” y yo casi me arranco los pocos pelos que me quedan de la rabia. ¿A quién se le ocurre aventarse una nueva etapa de semejante cochinada? La novela es mala. Punto. Quítenla. ¿Y por qué es mala? No tanto por la historia (que es pésima) sino por los actores protagónicos. Por un lado tenemos a Gabriela Spanic toda sobreactuada y retorcida hablando como si tuviera un elote atorado en el tabique nasal. Y por el otro, a Bernie Paz que yo no sé si tiene parálisis facial o demasiado botox, pero que está más jetón que Scarlet Ortiz en “Rafaela”. Dos actores que expresan cosas equivocadas o que no expresan nada no pueden ser las figuras estelares de un melodrama seriado donde, por definición, lo que se plantean son arquetipos emocionales. Es como poner a Elba Esther Gordillo a posar para el Playboy. ¡Pues no! ¡No se puede! Las cosas están tan mal en esta producción de Azteca Novelas que el otro día, cuando colgaron a la “pobre” Emperatriz en su celda (como en homenaje a “El Remy”), yo, en lugar de gritar que no la mataran, pedía exactamente lo contrario: ¡Mátenla! ¡Y que sufra mucho! ¡Y que le den un premio a los asesinos! ¡Vamos! ¡Vamos! Oiga, ¿y qué me dice de los últimos capítulos de “Triunfo del amor”? ¿No son como para una antología de lo absurdo? Si sus productores fueran funcionarios públicos, yo ya les estaría exigiendo una comparecencia. ¿Cómo pudieron hacerle eso a una obra cumbre de Delia Fiallo? ¿Dónde está el amor en “Triunfo del amor”? ¿No se dan cuenta de toda la desinformación que están propagando con su manejo de los virus maléficos? Si tuviéramos una autoridad que realmente supervisara los contenidos de nuestra televisión, ahí ya hubiera ocurrido una desgracia porque de todas las salidas fáciles que la industria de la comunicación mexicana se ha inventado en los últimos años para incrementar sus niveles de audiencia, ésta es una de las más peligrosas. Lo menos que espero es que en su “gran” final del próximo domingo alguien se aviente una muy buena explicación al respecto porque, de lo contrario, estaríamos hablando de algo peor que las narco-telenovelas. ¿Por qué? Porque con las narco-telenovelas hay más mitos que realidades. En cambio, con la relación virus-México-realidad actual, no. Aquí tuvimos severas broncas de salud, discriminación, turismo y exportaciones por el tema de los virus. Hoy, en muchas partes del mundo, hay gravísimos problemas por lo mismo. ¿A usted no se le hace medianamente irresponsable colgarse de eso para el entretenimiento colectivo? ¿Qué cree usted que vayan a decir los clientes de Televisa en el extranjero? ¿Se van a poner a transmitir “Triunfo del amor” con una sonrisa en los labios? No importa si el virus de esta historia vino de afuera o de adentro, o si la cosa ésa se parece a equis virus o a ninguno. Con esto no se juega. No es correcto. No es divertido. Lo único que me consuela es que este viernes termina “La reina del sur” y ahí sí me pongo de pie. ¿Usted no se emociona cuando la mira? ¿Usted no suspira con su reparto? ¿Usted no se involucra? ¡Qué telenovela tan más buena! ¡Qué trabajo de producción y de dirección! ¡Qué talento el de sus actores! ¡Qué manera tan magistral de adaptar una obra literaria! ¿Qué hubiera pasado si los derechos de “La reina del sur” hubieran caído en manos de los mismos responsables de “Triunfo del amor”? ¿A quién hubieran puesto de protagonista? ¿Qué cambios le hubieran hecho a la historia? Luche por ver este desenlace y por reflexionar sobre lo que nos están dando nuestras telenovelas porque hay de todo, desde la sobriedad de los últimos episodios de “El sexo débil” hasta la revelación de un excelente “Cielo rojo”. Hoy, a propósito de telenovelas, va a ocurrir algo sorprendente. Proyecto 40 va a reestrenar “Nada personal” en una edición especial de 18 capítulos de una hora. La idea es pasarla todo los jueves a las 22:00 y yo estoy con el ojo cuadrado porque “Nada personal” es un título que realmente cambió la manera de ver y hacer telenovelas, y que a 15 años de su estreno tiene que ser estudiado. ¿Sabe usted lo que significa volver a ver este material justo ahora? “Nada personal” nos remite a un tipo de melodrama que hace mucho que se dejó de hacer y a antecedentes de historias que hoy están triunfando a nivel global precisamente como “La reina del sur”. Además, es un concepto con una postura política muy especial y su reparto… ¡Guau! ¡Qué reparto! Ya lo quisieran las telenovelas de ahora. Si a usted le tocó en su momento, véala. Y si no, también. Véala y compare. México quiere volver al pasado, se lo he dicho muchas veces con muchos tipos de televisión, y el relanzamiento de “Nada personal” me lo confirma para bien y para mal. ¿A usted no?


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