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MIENTRAS LOS VIDEOS NOS DISTRAEN

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA MIENTRAS LOS VIDEOS NOS DISTRAEN A río revuelto, ganancia de pescadores, y si no me cree, nomás póngase a pensar en un curioso fenómeno que se está dando en la televisión. Mientras que la imagen de muchos políticos se ha estado desplomando en las últimas semanas a raíz de los más penosos escándalos mediáticos, algunos individuos se han ido colando en el gusto popular a través de unos curiosos programas que ni son infomerciales ni pertenecen a los tiempos oficiales de los partidos políticos, pero que coquetean con ambos conceptos. Le hablo concretamente del caso del empresario Víctor González Torres, el Doctor Simi de las Farmacias de Similares, que desde hace buen rato comenzó algo parecido a una campaña rumbo a la presidencia de la república y que, misteriosamente, no ha sido interceptado ni por Gobernación ni por los comentarios de la gente del PRI, el PAN y el PRD. Don Víctor ha sido muy inteligente. ¿Por qué? Porque ha aprovechado como pocos el hecho de que, a como están las cosas con la crisis, los canales de TV son capaces de venderle su tiempo a cualquiera que pueda pagarlo, y porque lentamente se ha ido rodeando de esos pequeños grandes rostros que a la larga repercutirán en las encuestas de popularidad. El señor González no se junta con Elba Esther Gordillo ni con Rosario Robles, pero se junta con Luz Elena González, Carlos Bonavides (Huicho Domínguez), Óscar Cadena, Luis de Alba, Ricardo Rocha, Joana Benedek y Polo Polo. Y está presente lo mismo en Televisa que en TV Azteca y los canales regionales de cable con unos programas muy peculiares porque aparentemente son inocentes revistitas sobre temas de salud como la que tiene Lolita Ayala, pero que invariablemente rematan en mesas redondas o entrevistas de posicionamiento político. Víctor González Torres se ha metido con el IMSS, con la corrupción, con la competencia desleal y en las últimas emisiones de programas suyos como “La hora del Doctor Simi” no ha perdido tiempo para desligarse oficialmente de sus parientes como Jorge Emilio González (el protagonista del “Niño-gate”) ni de partidos como el Verde Ecologista de México. Este boticario está haciendo muy bien las cosas porque al igual que Vicente Fox en su momento, ha dejado de ser un hombre para convertirse en un personaje. La diferencia es que él no es un rancherito de botas y sombrero sino un doctor paternal de bata blanca y tiernos bigotes que juega con los niños y ayuda a los más necesitados. Tiene hasta un himno que incluye frases tan delicadas como “somos un movimiento nacional” cuya letra es destacada palabra por palabra para que los televidentes la aprendan y la canten como en karaoke, y ni hablar de sus contactos. Don Víctor es capaz de juntar a la directora de Oceánica con médicos, actores y cantantes en estudios de la Ciudad de México, playas del Caribe o casas de Guatemala, primero para hablar de temas como el alcoholismo, pero después para, muy sutilmente, hacer campaña, precampaña o algo indefinido entre la promoción, la proyección y las ideas. Aquí no se trata de destacar si “La hora del Doctor Simi” se ve más bonita que “Mundo Ejecutivo TV” sino de señalar que mientras la opinión pública anda por un lado (en la guerra de los videos), por el otro están pasando cosas que en otros tiempos también hubieran sido impensables. ¿Sabía usted que al igual que don Víctor, en México, gracias a su “generoso pago”, ya hay comunidades religiosas que difunden “la palabra” en televisión abierta con la presencia de “ministros” y la invitación a marcar ciertos números telefónicos? No le estoy hablando del “talk show” Hablemos derecho” de Televisa Monterrey conducido por un cura que en los anuncios se vende como sacerdote, ni de las misas dominicales sino de “Pare de sufrir” con el obispo Paulo Roberto más lo que se acumule esta semana. “Pare de sufrir”, al igual que los programas del Doctor Simi, pero en otro terreno, parece una revista motivacional para personas deprimidas, pero en el fondo es un vehículo de captación de fieles. ¿Se vale? En la televisión de nuestro país están pasando cosas raras y son raras no porque usted o yo pertenezcamos a tal o cual religión o porque coincidamos con las ideas de determinado líder o de determinado partido político, son raras porque suenan ilegales. En México, hasta donde muchos sabemos, todavía hay temporadas de campaña, tiempos oficiales, distancia respecto a los cultos religiosos y una ley de radio y televisión, y si los medios, que son tan obvios, nada más porque necesitan dinero, le dan la vuelta a esta ley, la violan y la hacen como quieren, ¿qué podemos esperar el resto de los ciudadanos que pase con las otras leyes que nos rigen? ¿Qué? Para colmo si usted, como yo, se quiso refugiar de todo este caos en los espectáculos de la televisión de paga, seguramente se encontró con “101 Most Schocking Moments in Entertainment”, el más reciente paquete de especiales del canal E! Entertainment Television. Y lo más probable es que, al igual que yo, haya terminado con ganas de vomitar ante tanta basura. “101 Most...” es el típico recuento televisivo tipo “Los 10 Más” de People and Arts y “Rank” del mismo E! pero sobre cochinadas del mundo de los chismes en Estados Unidos como estrellas que buscan sexo en baños públicos, cantantes pederastas, gordos que se drogan, actores asesinos y actrices cazadoras de semen. El programa es malo pero no sólo por la decadencia de lo que exhibe sino porque a diferencia de otras producciones de E!, aquí no hay explicación para la lista, no se citan las fuentes y las únicas opiniones que valen son las “perras”. ¿Cómo ve?


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